viernes, 18 de mayo de 2012

De donde las coles.

Queridita Señoga de pecho grande que vive en el campo (jodida; sabes hacerme reír cuando más agrio parecía el día):
Cualquiera te cuenta ahora que estuvimos este fin de semana en Bruselas. Ya sabes, donde las coles. No vimos ninguna, por cierto. Allí la especialidad son los mejillones al vapor con patata frita. Ya ves: tantos siglos de cultura y son peores que los ingleses con sus fish and chips y sus rollitos de primavera de los domingos con puré de patata (que verano calamitoso viví allí cuando era un percebe).
Dije que no te contaría nada ¡pero va!: ya que no sé si insistes porque no hay feedback ninguno, aquí yo sólo delante del computador (que decía Verónica Forqué en "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?" "Hmmm, niño, deja yaa, er computador" (imagina su timbre de voz y su careto de cannabis de Rasquera, que por cierto se les está quemando todo el bosque. ¡Ay, los cultivos!), haré hincapié en la gastronomía, tema en el que dejaste el listón alto en tu último email con esa mariscada regada con su vino. A saber, por cierto, en qué cantidades industriales lo cataste para acabar en un sitio lúgubre y misterioso del que no quieres hablar, no te acuerdas o no sabes si existió únicamente en tu imaginación. Si fueras gay te diría que acabaste, so guarro, en un cuarto oscuro de algún antro de tres al cuarto pero me consta (basta verte las tetas) que estás más cerca de una estatuilla neolítica de la Fertilidad que de cualquier contertulio del Sálvame.
Decía que no quería hablar del viaje (y casi sería mejor que lo hiciera) y que me iba a centrar en la gastronomía (más me valdría haberme quedado allí); a ver si puedo hacerlo sin despropósitos: cenamos el viernes en una pizzería junto a la Grand Place llamada Finocchio (que en italiano significa "marica"; en el tono más despectivo y más rancio que puedas imaginar; son cosas que se perdonan en el extranjero: es como si en París hubiera un restaurante Chez Maricón. Ejem. No sé si vale el ejemplo para distinguir  pero por ahí irían los tiros si habláramos de Roma o Milán).
Los chocolates belgas estaban riquísimos aunque comimos dos por cabeza. Con esos precios: 51 euros el kilo; estábamos por pedirnos uno partido en dos trozos pero nos daba vergüenza en un sitio tan fino. La ciudad súper animada, guapísima y los burócratas de la Comisión y el Parlamento Europeo que nos han metido en el circo en el que estamos todos, estaban lo bastante lejos como para que sus trajes grises empañaran de tristeza dos días de sol y cerveza. Un chico nos lanzó en su demasía de cervezas las botellas a la cabeza, compartimos local con el porcentaje de freakys más grande en mis últimos años de freakismo, en el apartamento nos perseguían las cucarachas, cienes, y el Atomium ha resultado una mierda de esferas pinchadas a unos palos (con forma de átomo, of course), pero esto ya seria enrollarme demasiado y también tengo derecho a mi punto de suspense, al igual que tú con tu sitio lúgubre y cavernoso.
Besitos, cariño.
Johnny

lunes, 14 de mayo de 2012

El amor tiene dos caras

Mi dulce bocadito de espinacas al gratén,
Creeme que el amor no tiene límites, tal vez por eso lo nuestro sigue en pie y cada día es más fuerte. No hace mucho me llamaste células no sé qué, que venia a ser gorda pero con mucha literatura y ahora me llamas jornalera a la par que tú te encumbras a rubia alemana propietaria de una fábrica de salchichas y marido borrachín... ¡muy bonito! jajajaja esto me lo dice otro y aún esta recogiendo dientes con la esperanza de que le recompongan la boca con sus propias piezas. Dicho por ti, sin embargo, suena tan adorable que sólo puedo reírme mientras te imagino con peluca rubio putón de los chinos y un vestido blanco hasta los pies. Te imagino cayéndote de tus tacones y llamándome "señoga de pecho grande que vive en el campo"... y mientras te imagino de esta guisa me tomo un Martini y descubro que tu imagen es mucho más graciosa.
Con Martini o no, casi te diría que te prefiero derrochando dinero en tiempos de crisis y viviendo con una filosofía propia y peculiar de la que me enamoré una vez y que nunca he dejado de admirar (y envidiar en cierto modo, cada uno es cómo es y yo soy más de preocuparme por sandeces) que hablando de construir un bunker y crear una utopía que cualquiera que haya leído un poco (en tu caso, mucho, muchísimo) sabe que no puede acabar bien..
No quiero ni de lejos comparar mis salidas con las tuyas, pero, dado que tampoco me ha pasado nada mejor, te cuento esto.
El jueves pasado fui con Marta de cena. Ella había sacado un vale de estos de Internet que se supone que son ofertones de la muerte. En este caso era una mariscada para dos por 19,95€. he de decir que viendo el menú ya sabíamos que aquello había visto el marisco como yo los fiordos, en foto. El caso es que pusimos el listón tan bajo, dando por supuesto que tocaríamos a una gamba cada una y un buen plato de fritanga, que cuando nos sirvieron lo que incluía el menú, nos pareció genial. Ni siquiera sé si podría estar mejor o peor por ese precio. Sólo recuerdo que no podía parar de reír de todo, de los mejillones, de la cara que poníamos, de los comentarios, de las fotos para enviar por wasup mostrando plato y escote... ¿de qué sirve salir si no vas a volver a casa con dolor de barriga de tanto reírte? de nada. No cambio mis chocos y mis mejillones con Marta por un Bogavante en un restaurante donde la gente habla bajito. Prefiero la terracita en la que estaba y ese vino peleón que entraba en el precio y que subía a la cabeza según llegaba a la traquea ¡ni llegaba al estomago! eso te lo digo yo, que aún no había apreciado el sabor y ya estaba colocada.
la noche no podía acabar sin un capuchino y aprovechando que eran las fiestas de Badalona y que estaba todo abierto, allí que nos fuimos.
Volviendo a casa me perdí y acabe en un lugar lúgubre y misterioso al que no sé si sabría volver, pero eso, cómo diría el camarero de Irma la dulce, es otra historia.
besitos con nata (del capuchino) ...
Esteruqui
  


martes, 1 de mayo de 2012

El perro verde.

Queridi...cula es la vida, ¿cómo estás?,
 
recuerdo un programa en especial de Jesús Quintero de aquella mítica serie de entrevistas titulada "El perro verde" en que aparecían por separado una jornalera que servía en los latifundios extremeños de la Duquesa de Alba -creo que recogiendo olivas- y, por otra parte, Gunila Von Bismarck. Una le hablaba en la intimidad a Quintero de las fiestas marbellís, de las puñaladas traperas de gente rica y ociosa y de sus viajes costosísimos con amigas  y no tan amigas y la otra sembraba de humanidad el plató a base de retales pincelados en trazos de ternura, espartana vida y amor gratuito y generoso.
 
Que sepas, Cuqui mía, que no quiero ser la Gunila de nuestro mercadeo epistolar. Me leo a mi, te leo a ti (haz la prueba) y sólo falta un tipejo envuelto en humo preguntándome si había cocaína en mis fiestas; si me deje caer en un after caribeño o si directamente me caí de bruces al suelo después de mi séptimo cosmopolitan.
 
Tu, jornalera mía, también bebes como un capitán y cinco grumetes juntos en tus cruceros y me consta que tu marido se cayó por la borda o al menos volvió tocado de alguna que otra bronca de ron en algun bar portuario.
 
Eso sí, me tendrás siempre conmigo en cualquier devenir familiar, sea económico, sea de salud, sea de tristeza sobrevenida, sea de incontinencia urinaria.
 
Sé por otros medios que tu papá ya está en casa, recuperado. Te hablé de que el mio no anda muy fino. Parece que todo estuviera en nuestra contra (más en la de ellos, evidentemente), que el mundo estuviera en una encrucijada, en un callejón sin salida, en una perenne crisis a todos los niveles y uno empieza a creerse que se acabe el mundo.
 
Esto...Pensaba... Si no se acaba este año y se acaba -no sé- dentro de 30 ó 50 años porque se aproxima un meteorito, podríamos construir entre todos un búnker en el que no dejásemos entrar a ningún político ni ningún banquero (no dije bancario). Cerrar la puerta a los ricos en general no creo que fuera correcto. ¡Qué culpa tiene Bill Gates de haber tenido una idea audaz! Veriamos caso por caso. Salvaríamos a los más honrados (políticos) porque el Pueblo ha de tener sus dirigentes y entre la masa no es cuestión de que tome las riendas la inteligencia criminal. Para ésta, como siempre, algún tipo de control. No sé si policia.
 
Los ingenieros diseñarían el proyecto, los capataces y los obreros ejecutarían la obra; los médicos se encargarían de los contratiempos,...; mientras los profesores se encargarían de dar la mejor educación a los hijos; la gente del campo, de proveer de los alimentos más sanos a todos, etc.
Sería imposible que en ese búnker subterráneo a prueba de astros amenazantes (pero no mucho ¿Viste "Melancolía"? ¡Que marrón!), sería imposible, decía, que cupiésemos todos/as pero se podría elegir por sorteo entre las personas de cada oficio o sin oficio (que vividores también hacen falta).

Yo soy partidario de que se eligiera entre los de más valía (humanística) pero hay tantas herramientas de medición como personas y entraríamos en una batalla que no se quedaría en la meramente dialéctica.
 
Lo importante es que si un Nuevo Mundo se abre a los Humanos, al menos de orígen no esté contaminado. Se lo debemos a Nuestro Futuro Utópico, que por utópico es inalcanzable pero al menos algo -a  los malos- debe de joderles.

 
 
Besito de caramelo y moka.
 
 
 
Johnny

domingo, 22 de abril de 2012

El viaje a ninguna parte.

Mi querido dulce de leche bronceado por el sol caribeño de su súper crucero imposible; que distintos son nuestros viajes.
Mientras tú sobrevivías al turismo cultural a la par que ocioso, yo andaba arriba y abajo con mi padre hospitalizado, mi hija con un ojo morado  y un principio de gastroenteritis.
La semana pasada  fuimos de excursión a Argelaguer, un pequeño pueblo al lado de Besalú cuyo atractivo reside en un curioso laberinto que ha construido un sólo hombre durante años  y que lamentablemente están desmontando lentamente.  Según Oriol, no ha estado jamás en un lugar tan fascinante. Como a diez minutos en coche está  Besalú. Allí que nos fuimos. Un increíble pueblo medieval con un puente que llevó a Martí Gironell a la inspiración y de ahí nació El puente de los judíos. Los lugares más bellos y terribles de esa historia de sitio y prisión, se pueden visitar. Y para terminar el tour, el lago de Banyoles. Junto a él, un  increíble poblado neolítico que fue reconstruido no hace mucho y que es una maravilla. Eso y la bolsa de picnic con todo lo necesario para pasar un día inmenso a precio de crisis.
Esta semana, sin embargo, no ha tenido un viaje tan bonito, es más un constante ir y venir de casa al hospital y del hospital a casa.
Te cuento: mi padre ha cogido un resfriado que  ha derivado en infección pulmonar y ahí está, ingresado desde el lunes y, afortunadamente, mejorando.
 Froilán se disparaba en un pie, obviamente porque su abuelo nunca le ha explicado la historia familiar y la mala experiencia que tienen los Borbones con las armas, ya me entiendes. Mientras tanto, Anna no se quedaba corta y a falta de armas, se ponía un ojo morado cual puñetazo de dibujos animados,  dándose con el reposabrazos del sofá. Oriol hace un trabajo sobre las Olimpiadas en la semana cultural y al mismo tiempo nos enteramos gracias a un desgraciado accidente que el rey estaba cazando elefantes en un safari de lujo. La verdad, si lo que quiere es matar bichos, yo podría invitarle este verano al patio de mi casa (que es particular) para que mate mosquitos tigre y así mis hijos y yo podríamos disfrutar del solete sin oler a repelente. Podría ofrecerle un plegatín para dormir y ¡qué carai! Dónde comen dos comen tres por más mil euristas que seamos.  Se iba enterar entonces de lo que son los recortes. 
La situación, mientras la familia real y sus alrededores derrochan sin ningún tipo de pudor, no puede ser más crítica. Ahora tendremos que re-pagar los medicamentos, (me niego a llamar co-pago a una cosa que ya he pagado y que me van a hacer pagar otra vez) y amenazan con imponer un modelo de universidad más cara, más inaccesible, sólo para los que puedan pagarla. Todo muy triste. Toni y yo nos sentamos a recortar presupuesto y comprendemos que no hay nada que recortar. Hemos visto en un momento que llevamos años viviendo a ritmo de crisis. Es lo que tiene llevar un estilo de vida espartano, sin excesos, ni lujos, cuando quieres meter tijera te sorprende descubrir que tú, hace años que no mal gastas ni un sólo euro.
Oigo al rey decir  “Lo siento”, pero  veo en su cara la misma expresión que cuando lo dice Anna y traduzco inmediatamente el significado: “si así me dejas en paz, y puedo seguir jugando con  mis cosas…” y me preguntó que más hace falta para que de una vez por todas acabemos con esta farsa y dediquemos el presupuesto real  a lo que realmente importa.
Así estoy, viviendo en una maratón desde el lunes, que empieza a las 6 de la mañana y acaba cuando me dejan.
Tu mariposa, que aletea tan rápido cómo puede para no perder el compás.
Esteruqui

martes, 10 de abril de 2012

Crucero Imposible Parte II

Por fin me vi montado en un avión, ahora de Iberia y durante media travesia con un dolor de espalda o lumbago o no sé, insoportable. Fruto de tanto paseo ayer por Barcelona con la maleta arrastras. Conseguí que el dolor se fuera con un paracetamol tamaño XXL que me dió un azafato, un orfidal y una botellita de vino tinto bien rica. Momentazo Ester & Johnny. Buli buli buli buuu. Aparte de dormir me leí enterito el maravillosos libro de Fabio Geda "En el mar hay cocodrilos". Una manera muy diferente de la mia de vivir las Olimpiadas de Atenas 2004. El protagonista, un chico afgano que huye del infierno de la represión de su etnia en su país, llegará de manera clandestina después de mil peripecias a Grecia y no es final de parada.
A pesar de que salimos con una hora de retraso, los trámites burocráticos para entrar en Puerto Rico no fueron tediosos y me vi antes de lo esperado dentro del barco. Encuentro emotivo con uno de mis amigos. El otro estaba dándose un masaje en el SPA. Demasiadas tensiones acumuladas. Al zarpar lancé serpentinas y agitamos banderitas absurdas de paises (que habia comprado en un chino en Sitges).
A partir de aqui todo fue un mix de fiestas e islas.
De lo primero casi siempre eran en cubierta, en la zona de piscinas, por la tarde y de noche. Terminaban a las 3 a.m. pero seguían en la discoteca de proa como after.  Cada fiesta era temática: Blanca (con muchas maneras de entender el "blanco": un tio bailando como un poseso con una camisa de fuerza... blanca (quizás todavía le esten buscando en un frenopático), novias (con su velo y todo), deportistas (uno con su raqueta de tenis y todo), yo de rollo ibicenco y mucha mucha gente con muy poca poca ropa (blanca, por supuesto); fiesta de los 70 (aqui me puse el traje de ABBA dorado y con patas de elefante que me dejó mi amigo Andrew y una peluca de pelo corto rubia, muy proporcionada; de los 80, de los 90, de estética militar, la plagada de complementos fluorescentes, la homenaje a "El mago de Oz" con todo tipo de guiños a todo el espectro cromático del arcoiris, también con hombres de hojalata, espantapájaros y varias Dorothy que emulaban a Juddy Garlan con sus escarpines, los zapatitos de rojo rubí, y su cestita de mimbre con el infatigable Totó disecado dentro. Alguna enseñaba la polla y todas iban de coctailes hasta arriba. Más de un espantapájaro iba puestisimo de todo. Over the rainbow.
Las islas las visitamos todas (a diferencia de gran parte del pasaje, que dormía la mona todos los días). Algunos las visitaron a la fuerza: por follar en la terracita del camarote frente a todo el puerto, fueron obligados a permanecer 24 horas arrestados y tuvieron que sumarse al grupo en avioneta privada.
En Granada y Dominica fuimos con excursiones organizadas desde el barco. Ambas islas son muy exuberantes y ejemplifican todo lo que nos viene a la cabeza cuando hablamos de Trópico.  En la primera mi amigo (el de los masajes) se despistó y acabó un policia, a las puesrtas del camarote, diciéndonos que era el último pasajero por subir al barco y que zarpábamos sin él. Por suerte, por el walky le dijeron: "the spanish mamarracha is already on the boat" y pudimos respirar tranquilos.  Y es que cada día nos pasaba alguna, que no ganábamos para sustos.
En Barbados, paraiso fiscal (tendrías que ver que lujo, los bancos... unos priveés para cerrar sus tejemenejes) la mayor de las Hurtados, Paloma (los otros dos, más callados, por nuestro limitao inglés, seriamos las gemelas) negoció con el taxista todo un tour por la isla que tenía que paradar en la abadia colonial de San Nicolás. Hay unas playas increibles. Nos entretuvimos  y más que nos hubierámos entretenido de hacer caso al pedazo de negro del taxi quién a la mínima de cambio nos hablaba de las mujeres autóctonas, de calles plagadas de prostíbulos y de orgías. Paloma Hurtado insistía en ir a la abadia y en hacerlo antes de las 15 hrs, en que cerraban. Hubo un poco de litigio y al final el negro empezó a conducir como un loco por unas carreteras estrechisimas, mal hechas, a veces cortadas (con lo que había que deshacer el camino hecho), otras con boquetes inmensos en puentes de cartón piedra. Oraba (tratando de abarcar diferentes creencias) para que no nos cruzaramos en una de esas temibles curvas con otro coche conducido a toda ostia por otro zumbado. Hubo suerte y aqui, en este relato vivido, tienes la prueba de que llegamos (tarde pero a base de gritos en diferentes idiomas nos dejaron pasar).
La última, Saint Barth, es francesa. Todo un flipe de yates, caserones y tiendas de lujo. Del tamaño de Formentera nos la recorrimos toda en un quad y una moto alquilados. Yo conducía el primero. Son máquinas que se pueden meter en casi cualquier sitio: caminos de tierra, pedregosos,... digo "casi" porque en la última playita que visitamos comprobé que cuando metes un quad en la arena blanda y te paras a sacar una foto, al querer irte te puedes encontrar con que un montón de arena sale por detrás como el césped de una cortadora y que por mucho que pongas piedras planas, el quad se va hundiendo y hundiendo hasta que parece un resto arqueológico. Descubres también que dos personas (al de la moto lo habíamos perdido hacía rato) no pueden mover a la fuerza un cacharro que pesará 250-300 kilos. Y descubres que una playa desierta no es el mejor lugar para que te pase todo esto. Y más cuando vas en un barco cuyo capitán no estará dispuesto a esperar a ningun ocupante más del camarote 9037.La aparición milagrosa de unos hippies (supongo que alertados por los berridos de nuestra tuneladora) hizo que entre todos (ocho) pudiésemos -estirón a estirón- salir de aquel entuerto.
de esa isla un recuerdo menos lastimoso y del todo mágico: la playa más bonita donde creo haber estado nunca: la se llama Eden, con mucho acierto.
Vi San Juan de Puerto Rico, colonia española durante 400 años, en una mañana. Mis amigos la veían por segunda vez. Uno de ellos incluso e tragó sus dos castillos por dentro para que no la viera sólo.
Y volví de nuevo con el mismo dolor de espalda de arrastrar maletas que a la ida. Aqui me faltó el vino (ya sé que me dirás que es un fallo imperdonable) y no dormí ni una hora. Ello me vino muy bien porque no hubo problema alguno de jet lack. Pena de los vuelos porque el brindis con el capitán Costas (te lo juro, ¡Costas! con el mal fario que tienen este año) para que tuviéramos una buena travesia surtió efecto y a pesar de las adversidades, la aventura ha sido muy loca, única, irrepetible, maravillosa.
Besito de tu Robinson Crusoe de tres al cuarto.
Johnny

lunes, 2 de abril de 2012

Crucero imposible Parte I

¡Sardina mía!
(“Sardino", nos enseñaron unos chicos colombianos, significa para ellos "chico súper guapo, joven, `jasp´de antes; entiendo que en femenino tiene que ser lo mismo; si no te gusta el apodo, aplícaselo a Anna. Con lo coqueta que se está volviendo y lo corrida que se tiene que ser en esta vida, seguro que le encanta).
El dicho de que uno necesita unas vacaciones de las vacaciones lo asevero más que nunca con el ejemplo de mi maltrecho cuerpo.
Todo estaba muy bien organizado en nuestro crucero de siete días por el Caribe más dos en San Juan de Puerto Rico pero empezó (y acabó) como el culo.
Para entrar en USA necesitas un visado (el ESTA). Respondes por internet a preguntas del tipo "¿Tiene Ud. pensado realizar actividades terroristas en territorio norteamericano?" y pagas 14 euros.
Llevo 25 años rellenando mal el papeleo de entrada a diferentes países (Sudáfrica, China, Rusia, Australia, Argentina, IKEA República independiente de tu casa...). En todos ponía mi número del DNI como si fuera el mismo que el del pasaporte. Fue justo al embarcar con American Airlines cuando la azafata de tierra me dijo que sería imposible entrar en el país si no rellenaba el ESTA correctamente. (Decir el ESTA me suena igual de raro que decir la ESO).
Tendrías que ver las carreras por el aeropuerto. En el centro de negocios pudimos acceder a internet.
En las películas en el último segundo se desactivan bombas. Yo creía vivir una película pero nadie dio el OK a ese formulario en el último segundo y el avión despegó sin mí y mis amigos.
Después de una mañana surrealista (buscando otros vuelos del día siguiente que me permitieran llegar a tiempo a San Juan para embarcar en el crucero; llamando al Consulado donde no querían saber nada del ESTA y llamando a los del ESTA cuyo contestador automático te decía que su horario de atención al público empezaba a las 8 (las 15 hrs nuestras); con convoys de metro averiados y explicándole al conductor de un autobús que sólo podía pagarle en dólares porque no había previsto ese calvario de día extra en Barcelona; etc), después de todo eso, a la hora de comer, me conecté en el ordenador y ya tenía mi nuevo visado.
Comí, me fui al cine a ver Fausto. Soukourov es el director de cine menos apropiado para un día calamitoso. O bien mirado es la guinda perfecta.
Al día siguiente me levantaría a las 4 a.m. para coger otro avión de otra compañía y a través de otra ruta para intentar llegar a tiempo de (recogida la maleta, pasada la Aduana, atravesada la ciudad en taxi) zarpar con el barco.
Ahora, sardinita mía, te tengo que dejar por trabajo. Te contaré en cuanto pueda como terminó la historia.
Besitos.
Johnny

viernes, 16 de marzo de 2012

¡tienes un email!

Mi apreciadísimo montadito de pimiento rojo y brie fundidito,
¡Cuanta razón tienes! Nos han robado por encima de nuestras posibilidades y de hecho, siguen haciéndolo.
Me encantaría gritar que todo esta demasiado corrupto pero apenas puedo hablar. Me estoy recuperando de una afonía y ya sabes que si alguien me desea un mal: ¡que me impida hablar! Hay que ver lo que sufro cuando me dejan sin el poder de  el verbo.
Esta semana ha sido un escándalo. Mi padre tenia médico, al que le he acompañado, que si no, sólo me cuenta lo que le interesa.  Anna se ha puesto cabezona en ir más días de lo habitual a la piscina. La razón ha resultado ser perversa: quería ponerse el bañador rosa con lacito de Dora la exploradora que le ha regalado su tía en su cumpleaños… ahí es nada, tres añitos y ya piensa en pintarse los labios con brillo Hello Kitty , presumir de bañador y ponerse cualquier cosa que lleve, lentejuelas, purpurina o ambas cosas… sí querido, sé lo que estás pensando: he tenido una choni. Yo también tuve mi momento hortera, pero no nos engañemos, eran los 80 y yo era adolescente. Tengo excusa.
Ya bastante mejor de la voz, hoy en el trabajo he tendido la oportunidad de entablar una de esas conversaciones que preceden al buen tiempo: dietas que actúan milagrosamente. Una vez más, el sentido común brilla por su ausencia y llego a oír barbaridades. Trato de imponerme un poco: Chupar una hoja de lechuga, no es la solución y beber cinco litros de agua al día no es la panacea… pero ni caso… se me ocurre comentar que la digestión empieza en la boca, a lo que una compañera se quiere añadir haciéndose eco de lo que ella cree que es una gran verdad: “ La saliva es corrosiva y empieza a deshacer los  alimentos para que lleguen al estómago más disueltos” ante esta afirmación tengo dos pensamientos paralelos: en uno mi compañera es un dragón de komodo tecleando con sus uñacas en el ordenador. El varano en cuestión te muerde y automáticamente te infesta con un veneno que tiene en su saliva, ya puedes huir ya, que él te sigue tranquilamente mientras el veneno te paraliza y luego se te come como si nada. Viéndola de esa guisa, si que es corrosiva si…  El otro es mucho menos elaborado: “Cuanto daño ha hecho la E.S.O.” al menos con la E.G.B. estás cosas no pasaban. Y me sorprendo a mi misma con un comentario de abuela a mis 38 años “esto antes no pasaba” no es algo que diga una persona joven… algo está  pasando…
Volviendo a mi hija, me sorprende que cuando cuento lo presumida que llega a ser la frase que oigo repetirse más es: “¿Y a quién habrá salido? Si tú no te cuidas”. Por un momento, se tambalea mi idea de mi propia imagen, pero enseguida lo comprendo: Se llevan las melenas planchadas hasta conseguir un liso absoluto y yo sigo empecinada en tener el pelo de Farrah Fawcett-Major en Los ángeles de Charlie y conseguir más volumen y ondas por doquier, ¿Qué consigo? Que la gente crea que no me peino.
Cuando veo el anuncio de fructis, me dan ganas de ir a meter el pie en esa piscina que es capaz de dejarte el pelo a lo Afro antes de que digas Afro.
La belleza es una contradicción, y todos tenemos nuestro público, para gustos los colores.
Mientras te escribo, Anna está sentada en su tocador de Hello Kitty, lleva puestas unas alas de campanilla y se está poniendo perfume de mentira cómo le enseño Loli, con el tapón del frasco. Miedo me da.
Mi padre, por su parte me pregunta que a quién escribo, le digo que a mi Johnny del alma y me pide que te dé recuerdos. Así que ahí te los dejo.

Esteruqui