lunes, 18 de mayo de 2015

De lectura obligatoria



Mi querido souflé de aprovechamiento hecho con mondas de patata y tomate al más puro estilo Masterchef,



Definitivamente el destino no quiere que haga boxeo.



Un día antes de lo que iba a ser mi primera clase me hice una contractura que tardé casi dos semanas en recuperar. Fue una de esas contracturas tontas que te haces durmiendo en una mala postura, pero ahí estaba y n se quería ir.







Sigo igualmente con mi entrenamiento funcional porque eso ya no puedo dejarlo, soy adicta, pero por lo demás no hay manera de empezar con el boxeo, pues superada la contractura, la familia al completo cogió gastroenteritis. Empezó Anna y era de esperar que yo fuera la segunda pues no hubo forma de alejarla de mí durante el proceso, tosiéndome en la cara; lo raro hubiera sido que me quedara tan campante.







Después cayeron Toni y Oriol y ahí la familia al completo sin poderse mover y yo preguntándome quién cuidaría de nosotros si esto seguía así.







¡Venga, que dejo de contarte enfermedades! El sábado Anna se quedó a dormir en casa de un amiguito de su clase y yo aproveché para tener un momento de dedicación absoluta a Oriol, que desde que esta Anna ha perdido protagonismo.



El plan lo decidía él. Así que nos fuimos al cine a ver Los vengadores 2 y a cenar un Frankfurt. Para él fue la mejor velada en mucho tiempo. Para mi no estuvo mal, una peli distraída y un bocata es una cita muy de hace veinte años pero era una cita con un chico de 11 años así que, supongo que fue lo más.







En el club hemos leído “Un largo domingo de noviazgo”  de Sebastien Japrisot, libro que te recomiendo encarecidamente pues casi te diría que es de lectura obligatoria. Hay película pero los que la han visto coinciden en que las imagenes son demasiado crudas por lo que yo de momento me abstengo de verla y me qudo con el libro.





Estas dos últimas semanas han sido de virus familiares, salidas de madre e hijo, lecturas apasionantes y ganchillo (sí, sigo enganchada al crochet y si lo de San Diego sale bien mis sobrinos tendrán gorritos y patuquitos hechos a mano), y el colofón de todo ha sido la visita de mi prima Cristina (nada que ver con Samanta, donde vamos a parar). Ella ahora vive en Lleida y por eso nos vemos menos, (pedazo de invento el wasup) se esta sacando un ciclo superior a distancia mientras trabaja de contable, y es independiente en su pisito con terracita, no es nadie la tía. Un buen día dijo: “lo tengo decidido, me quiero ir a vivir a la Terra Ferma”, y allí que se fue. En eso me recuerda a ti, que pasas de una casa en medio de los viñedos a un piso en la costa y así vives la experiencia de haber estado en todas partes.







Poco más que contar ¡bueno si que hay algo! Casi se me olvida. Hace un año que en la empresa conseguimos el sello de calidad ISO, por lo que han seleccionado a diez personas entre las que esta la menda lerenda para realizar las auditorias internas. El curso me ha encantado y ahora tengo un bonito título que acredita que soy auditora interna de calidad. La primera en la frente: me ha tocado auditar a Dirección, para mi que juegan al solitario y al  Candy crush a lo Celia Villalobos pues nunca he sabido exactamente que hacen esos señores con traje tan lejanos a mi trabajo. Mirándolo por el lado bueno, así sabré lo que hacen y conoceré mejor  la empresa. Supongo que eso esta bien. 







Ahora si que creo que ya no hay nada más que contar. Bueno como anécdota mortal, que nos gustan a los dos bastante, confundí la muerte de Ben E. king con la de B.B. King y claro, me extrañó que se muriera dos veces en menos de dos semanas y resulta que no fue él quién nos dejó dos veces, fui yo la que confundí a uno con otro… nada más. No somos nadie.







Espero que nos veamos pronto, aunque supongo que ya será después de tu camino de Santiago.







¡Besitos!







Esteruqui




domingo, 19 de abril de 2015

California dreams

Querida puertecita cerrada en cabina por copiloto suicida,
te resumo en siete lineas que pueden ser catorce ( o más porque escribir y cagar, todo es empezar) nuestra Semana Santa en USA.
El vuelo de ida fue incomodísimo porque me toco de vecino un chaval con obesidad morbida y cada vez que quería ir al baño o a estirar las piernas, montábamos una escenas que ni Mister Bean. Vi la pelicula Pride y casi se me saltan las lágrimas: año 1985: los activistas gays de Londres, c on no pocos problemas, se meten en el embolado de ayudar a los mineros galeses, comunidad no muy gayfriendly a bote pronto. Y hasta ahi puedo leer. Cuando llegamos a Los Ángeles cogimos un bus especial que nos llevó al Rent a Car. Después de discutirnos con el comercial porque el precio inicial no se parecía en nada al final una vez añadidos seguros a todo riesgo y demás cuchiflautas, nos fuimos al parquing y elegimos el coche que más nos gustó. América es así. Tú pagas un tipo medio de vehiculo y entre los de la misma gama te llevas el que te hace más gracia. Al intentar salir, en la barrera, la chica mexicana que comprueba que todo esté bien y toma los datos de la matricula, nos dijo que se nos había ido la olla y que habíamos cogido un coche muy por encima de nuestras posibilidades (me suena tanto esta frase). Una cosa es gama media y otra la Melrouse Place. Como no cargamos a tiempo los mapas de EEUU, Canadá y Méjico en el Tom Tom tuvimos que ir todo el viaje con  planos muy básicos. Los hados se pusieron de nuestra parte y enseguida enfilamos la Interestatal 5 que va dirección sur hasta la frontera con Méjico. En dos horas hubiéramos estado en San Diego por esa autopista de ¿7? ¿8? carriles, si no llega a haber un mega accidente en Los Cristianitos. De chiripa en San Diego encontramos el hotel. Eran la 1 a.m. hora local (las 9 a.m. hora española).
Los dias siguientes fueron días de reuniones en oficina, de charlas en clínica y de dejar sangre y mini yos. Te marearía con lo engorroso de los contratos de más de cincuenta páginas, de los vericuetos legales y retoques improvisados y simpáticos de última hora. Hoy por hoy seguimos sin conocer a la que parece ser la donante perfecta y con la incertidumbre de los procesos que han de tomar forma. Por ello, te cuento la parte más lúdica del viaje: los ratitos libres.
Los hubo para ir a la playa: Black Beach. Famoso remanso de paz separado del mundo por acantilados.  Gay y nudista. Un día con David y otro yo sólo porque él se cansó de tanto sol y tan poco chiringuito con sombra. El día que fui sólo hice amistad con Luc, un chico que a los pocos minutos de hablar conmigo me preguntó si tomaba drogas, le dije que no, que tuve un pasado pero... Para entonces ya se había sacado una botella de plástico tipo Fanta de medio litro rellena de un líquido transparente ¿GHB? y se había tomado un chupito. Llevaba otra botella con unos renacuajos dentro en un poco de agua sucia y decía muy contento (ya estaba muy contento cuando lo conocí)  que los iba a vender a 50 $ el bicho. De repente se espantaba por cosas que caían (únicamente en su cabeza), pero yo, pegaditos al barranco que estábamos, no ganaba para sustos. La imagen que debíamos dar los dos medio corriendo espantados cada cinco frases. Luc no se dió por vencido con el chupitoxic y me dijo que tenía más de todo. Sacó un neceser cargado como para que nos enchironasen una buena temporada. Le dije que no, que tuve un pasado pero... Para entonces ya se había ido a hablar con un chaval que meaba a cincuenta metros y que escapó como pudo de su torpe encerrona, inconexa en el habla y absurda por los vaivenes de barco a la deriva que era su cuerpo. Luc habló con otro, que no escapó porque ya se debían conocer de otras tardes y después vino a mi para caerse sobre la toalla sobado perdido. Lo dejé porque era su fiesta; dormitaba pero al tiempo piernas y brazos se contorsionaban en una danza preocupante; no caminé cien metros que volví sobre mis pasos y me quedé con él; el sol se ponía y la temperatura allí oscila unos 20º entre el día y la noche; aguantaría hasta que se le pasaran los efectos del happy coctail. Como los estertores en su duermevela asustaban por momentos tuve la tentación de avisar a los guarda costas que pasaban cerca en su furgoneta pero ¿dónde escondía el alijo? ¿cómo explicaba que a ese tio lo acaba de conocer por mi tendencia innata a hacerme amigo de los tipos más freakys? Finalmente, a la media hora, lo desperté; ví que  estaba bien y me fui. El sol se ponía en el Pacífico para nosotros.
Otro "personaje" se nos cruzó en el camino (nunca peor dicho) en el barrio gay de Hillcrest. Saliamos David y yo de cenar a eso de las 10 p.m. un domingo y nos pareció que la gente iba muy borracha. Este tipo del que hablo se había caido de un puente de unos 6 metros de altura y se había quedado espanchunflado contra el suelo. Los de la ambulancia le preguntaban -supongo- qué había pasado o si se había roto algo y él medio riendo, puro happy hour, señalaba el cielo, arriba del puente, desde donde lo mirábamos estupefactos nosotros.
Tuvimos tiempo de ir un día a hacer footing al Balboa Park, chulísima experiencia; de pasear por Old Town, una versión muy teatrera, al más puro estilo Port Aventura, de lo que ellos entienden que fue la ciudad colonial española; de ver el Sky Line desde la islita de Coronado; de cenar en Little Italy; de escaparnos al desierto y dormir en el oasis donde se asienta la ciudad de Palm Springs (fue -resort privado con su piscinita, su jacuzzi, sus maricas en pelotas por doquier,... nuestro momentazo zen; un poco de relax después de tantos nervios; la casualidad quiso que coincidiéramos con los dos mejores amigos de los mejores amigos de David y con ellos fuimos de copas y hablamos de lo profano y lo divino; nos hubiéramos quedado una semana entera allí; como quien deja la playa de Barcelona para irse a Los Monegros); de ver verdaderos freakys del cine en Hollywood Boulevard (dice mucho de nosotros también la foto que se hizo David a ras del suelo con la estrella de Greta Garbpo y yo con la Micky Mouse) y cruzar Santa Mónica y Beverly Hills en las últimas horas de viaje. Y en un suspiro de cuatro horas enfilábamos el camino inverso para enfrentarnos ya en casa con un jet lag que nos amargó dos días. Jet lag mezclado con nervios. Y es que nadie dijo que lo nuestro iba a ser fácil. En ello seguimos. Quizás me anime de nuevo a boxear, como tú. Realmente te quedas como nuevo.
Besitos de tu coliflower,
Johnny Love

lunes, 13 de abril de 2015

Tu a San Diego y yo a la montaña.

Mi querídismo muñeco de chocolate con forma de Sagrada Familia (acabada). Tras nuestra cita de aquel domingo en el que acabamos degustando marmitako y no sé qué que te sobró del día anterior y estaba muy rico, pocas cosas han pasado. Básicamente hemos vivido nuestra rutina habitual hasta llegar a la semana santa, ese momento en el que los nenes tenían muchas más horas libres que yo. Mientras vosotros andabais por San Diego (me tenéis que contar el viaje) dejando vuestras “cositas” en la clínica y firmando papeles hasta decir basta, yo andaba porla montaña con algunos compañeros de clase de Anna y sus padres con el pedagógico objetivo de cansar a los niños y que se duerman pronto. Eso me llevó a poder ver una película la noche de viernes santo… era de esperar que la oferta fuera la que fue: Las sandalias del pescador, Ben Hur, La pasión (la de Mel Gibson la de la sangre a lo bestia)… me faltó Barrabás o alguna de estas y la mítica Marcelino Pan y Vino. Yo de pequeña era fan de que hicieran en semana santa El milagro de Covadonga, me da pena ver que se están perdiendo las costumbres.
 ¿Qué más? A Anna el kikboxing la tiene súper enganchada y le encanta ir. Yo por mi parte sigo con el entrenamiento funcional, ya no me duele nada y hace dos meses que no tomo ni un antiinflamatorio, ni un peligroso paracetamol, que antes parecía que era lo más inocuo del mundo y ahora es mortal de necesidad, eso y el ibuprofeno, que al parecer es peor que la aspirina, que se ve que es lo más parecido al Maligno que ha creado Bayer. Con la salud definitivamente nos la meten doblada.El tema es que por fin he encontrado el ejercicio que me identifica, lo siento pero a mi  Batuka, zumba y esos inventos de pseudo- aerobic, como dice me amiga Marta “me sudan el chichi”. Lo siguiente, ya te lo avanzo, es que quiero empezar con el boxeo. Sigo estudiando francés porque este año si todo va bien, volvemos a Francia a pasar una semanita en el Llenguadoc. ¡Y no sé! Ahora mismo no se me ocurre que más contarte… te toca a ti, habéis pasado una semana emocionante y ¡quiero que me la cuentes!
Besitos, Esteruqui

sábado, 28 de febrero de 2015

Mariquitas

Querida carroza
de poca ropa
titubeantes andares
divertida cogorza
vómitos en la popa
disfraces particulares

En este bello poema te llamo "Carnaval".
Encontrarás una metáfora elíptica Esther-bonito tractor que lleva una comparsa alegre.
Rimas ABC ABC.
Como el periódico.

Ya nos hemos recuperado del Carnaval de este año. Esta vez nos hundimos hasta los lodos y no exactamente los lodos que pisa un jugador de rugby, disfraz que algunos querían; los lodos que sobrevuela una mariquita en busca de pulgones. Dudábamos entre Elefante Rosa y el insecto antedicho. Ganó el bicho. Diez mariquitas correateando por el pueblo dan mucho de sí. Congas del jalisco, "La mariquitaaa, la mariquitaaa, la mariquitaaa, la maricaaa" (ponle la música de "La Barbacoa" de Georgie Dann); fotos por doquier (como le ponen a la gente las masas uniformadas, aunque sean tan ridículas) pero lo más divertido: nuestro grito de "¡¡ Ataque mariquitaaaaa!!" y avalanzarnos sobre alguna víctima (chico o chica) que había tenido el atrevimiento de comentar algo a lo lejos, de reír, o simplemente de ser guapo/a. Dábamos miedo. Corríamos como en `Braveheart´ para acabar mimosones dando besitos, abrazando y alguna `lady bird´ más despendolada tocando paquete o arrimando el churro. Al "caloreeeet".
Acabamos encaminando nuestros cuerpos amorfos de bichas noctámbulas a eso de las seis. Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien. Con el peor disfraz. La vida tiene esos puntos.
El desfile del domingo lo vimos entero desde los balcones y terraza de una segunda planta en Parellades, pleno centro. Un piso alquilado por una gente de Reus, amigos de un amigo sitgetano. Más de cuatro horas duró el pasacalle. Cuando llegamos ya estaba trompa  una de las amigas de la casa, Judit. Pequeñita, rubia, toda de blanco, era un mix de la niña del exorcista y la niña del videoclip Chandelier de Sia (ejem, no me detendré en estos lodos). La noche anterior se había disfrazado de water y a la altura de un tutu habia una taza, del brazo le salia un rollo de papel higiénico y jugueteaba como una pantera con una cadena (no de sado precisamente). Durante las cuatro horas se dedicó a reír y a intentar besarnos al tiempo que nos olía los culetes y la entrepierna. Más surreaslista todo si cabe que lo de los `lady bird´.
Más cosillas:
El próximo miércoles firmamos la venta de mi casa en Mallorca y en Semana Santa nos vamos a San Diego (California). De los pormenores del proyecto esperamos poder hablaros en nuestro próximo encuentro, que si ninguna fuerza mayor lo impide, será el 15 de marzo en vuestra casa. Seguro que el evento dará para un par de epístolas en la distancia.
Después de "Siempre Alice" (viste que le dieron el Óscar a Julianne Moore), añadimos otra tragedia a nuestras vidas: "El rey Lear". Nos gustó muchísimo y nos sorprendió agradablemente Nuria Espert, que siempre nos pareció algo diva y un poco sobreactuada. ¡Que finezza! ¡Qué arte, el de todos! Para algunos de los que fuimos, bajó el nivel en el último acto, con tanta hija muerta de repente y cierto hartazgo de mensajitos y emisarios (muy Shakesperiano todo, sin duda). Y al día siguiente nos quitamos el sabor de boca amargo con "Pels Pèls", una comedia en la que el público decide quién de los que están en una peluqueria de diseño es el asesino. Ingeniosas preguntas lanzadas desde el gallinero, principalmente por niños (que tienen menos vergüenza que nosotros) y unas fantásticas dotes de improvisación de los actores. Un comisario y un mosso mediaban para que la cosa no se fuera de madre.
No sé si iremos en mucho tiempo al teatro. Por eso me hacía ilusión contártelo.
En la parte negativa, murió el padre de  mi amigo Xavi y fuimos toda la pandilla a darle las condolencias y ha muerto de repente, por una gastroenteritis, el hermano de  mi ex Luis. Este lunes volvemos a reunirnos todos en una misa de funeral. Tristes encuentros para una cuchi pandi que no puede quedar nunca al completo porque tenemos muchas cosas que hacer.
Disfrutemos de la vida, que son dos días y uno ya ha pasado. Para Oriol y Anna queda toda una maravillosa vida que gastar (diles que "gastar" no tiene porque llevar consigo "estropear", "estropearse"; que se cuiden, que últimamente se dan unos viajes que pa qué). Pronto estaremos cazando mariquitas en algún poblado ibérico, por un poner.
Besitos
Johnny


sábado, 21 de febrero de 2015

¿Tú eres tonto?



Mi bolita amarga de col de Bruselas con cobertura de endibia bañada en zumo de pomelo. ¿tú eres tonto?. No puedo creerme lo que leo. Me sitúas en un lugar y con un grito que ni en un sueño absurdo de esos que tienes tú cuando has bebido tendría sentido. Te diré porqué:

El 20 N murió el caudillo y con él supuestamente la represión a pesar de que todos sabemos que sigue viva atada y bien atada. No me molesta que hagas broma con la muerte de un dictador, a veces hasta me da lástima que con el empeño que le puso, nunca llegó tan alto como Carrero Blanco, lo suyo sí fue un alzamiento y lo demás una cruel anécdota.



Por otra parte, tu memoria hace más estragos que la mía, o igual, tampoco sé decirte quién esta peor. Yo no me acuerdo de que comí el lunes pero sé que el video que me mandas de Sia, es el mismo que te envié yo cuando te explique que a Anna le gusta mucho y le llama el video de la niña que baila raro. Tenemos que comer más nueces.



Tu me recomiendas “Siempre Alice” y yo te recomiendo una película que no he visto pero que nos recomendó Salvador en el último club de lectura: “Ida” una película en blanco y negro polaca. Tal y como habla Salvador de esta película tengo unas ganas locas de verla, a pesar de que sé que es un drama del verbo drama, como la que me recomiendas tú, que seguramente no es para caerse de la silla riendo. Ahora me doy cuenta que entre los dos me vais a destrozar la vida.



¡Más cosas! Oriol hizo un mal gesto en la clase de gimnasia, apoyó mal el pie en un salto, se cayó de bruces y se dislocó el codo. Cuando lo vi con el brazo en cabestrillo casi lloro. Piensa que Oriol va a cumplir once años y se puede decir que nunca le he puesto una tirita, no estoy acostumbrada a que se haga daño. No es como Anna, que en la guardería se pilló el dedo en una puerta y se le cayó la uña y cuando salía la nueva se dio un golpe y se le volvió a caer. Un día tocó el fogón recién usado y se quemó en un dedo. No hace mucho, haciendo manualidades se pellizcó la mano con las tijeras y se hizo un ligero corte. Vamos que a punto de cumplir seis años su currículo es más espectacular que el de su hermano.



Naturalmente, esta bien. El lunes que viene le quitan el yeso y  ya podrá volver a hacer vida normal.



Poca cosa más. Anna ha cogido la varicela ota vez. Sí. Es la segunda.Resulta que la varicela es como las uvas y va por zepas y si el virus es una zepa distinta la puedes coger igual.



En fin. De la buena noticia que tenia que darte aún no puedo hablar. Así, que de momento, esto es lo que ha pasado y así se lo hemos contado.





Un besito,

Esteruqui.






domingo, 8 de febrero de 2015

Cuesta abajo de enero

Querida Estelada agitada al viento un 20-N en la plaza de Oriente junto a varios millares de nostálgicos que gritan "Franco, resucita, España te necesita",
si te fijas bien, en el primer párrafo te he llamado vaporosa, etérea. Vale que en el contexto que he pintado quizás acabes vapuleada pero tu siempre
 Al vent,
la cara al vent,
el cor al vent,
les mans al vent,
els ulls al vent,
al vent del món
Y con este frio, es un doble acto de valentía.
Con este frío, todos somos un poco tú; todos tenemos el síndrome Esteruqui.
Veámoslo desde el lado positivo, el frío conserva y la cara al viento se mantiene tersa, bella como una papaya.
Yo debo de haber rejuvenecido un par de lustros porque después de 7 años de no ir a la nieve, en enero me he desquitado y para mi la cuesta ha sido de bajada y con los esquis por montera.
El motivo de ese reencuentro con Bajo Cero fue el Segundo Snow Pride en La Molina.
En el primero fueron quince personas, en este éramos unos cientocuarenta LGTB.
Amigos amigos íbamos 4: Chu, mi ex,el que mejor esquiaba; Ruth, amiga que siempre nos cuela en los teatros y que también esquia bien; yo, que para ellos era un kamikaze destroyer con un estilo muy sui generis por no decir otra cosa y Marc, la dama de las Camelias del mundo alpino; grácil y atemperada bajaba por las pistas como si el tiempo y el espacio se condensaran en un punto, un punto y aparte. No cayó nunca. Imposible cuando se consigue la hazaña de subir cuesta abajo; la escalada en picado sobre raquetas; raquetas engarzadas de pedruscos sin pulir; el paroxismo del desenfreno más absoluto en cuestiones de frenado.
¡Y lo que nos reímos!
La mezcla era perfecta y podía haber sido explosiva: fiesta por la noche y deporte rey de invierno mañana y tarde pero ni fuimos los últimos en quemar la pista de baile ni nos salimos de pista más de lo debido.
De los shows no se me olvidará en la vida la parodia que hizo una trans, Puppi Poison, del video clip de Sia, Chandelier. Aqui te paso el original. Ya te puedes hacer a la idea que da mucho juego...

https://www.youtube.com/watch?v=2vjPBrBU-TM

Una chica que debe rondar los cuarenta cada noche se presentó con un pijama a cuadritos rojos, pantunflas y gorro de Doctor Zhivago. No era del staff. Era una más con la salvedad de que evidentemente estaba ida. La mirada Prozac la cazó al vuelo. Tuvo sus momentos pero fue en el Karaoke donde causó furor cantando un tema de Selena "El chico del apartamento 512" que vino niquelada porque en una habitación con la misma numeración se había montado una after party la noche anterior y había mucho cachondeíto.
Te paso un video de 4,50 min que grabaron los de GAYLES Televisión:

http://gayles.tv/wellness/snow-pride-orgullo-invernal/

Si tienes tiempo, da muy buen rollete aunque no salgo apenas (en el minuto 00,30 el segundo por la izquierda). Si no, te recomiendo ese momento Selena que te comentaba (2, 54)

A nivel económico ni el fin de semana ha destrozado el mes (en grupo todo sale tirado) ni las Navidades/Reyes han causado estragos.
Si que estamos un poco de los nervios por culpa de la señora que compra la casa. Debe de andar enredada con el banco y su hipoteca y no llaman para decir que tiramos `pa alante´.
Este viernes pasado hicimos un paseo  guiado por la Barcelona Gótica y El Call y las anécdotas sobre esta ciudad fantástica y su pasado no tan fantástico darían para otra carta.
No quiero irme sin recomendarte vivamente una película que vimos ayer: "Siempre Alice". Nos dejó a todos en estado de shock. Una historia de alzheimer precoz en una madre de mediana edad. No sé si le darán el Óscar a Julianne Moore. Ojalá. Conmigo se ha ganado un incondicional para siempre.

Tu incondicional también,
Johnny






sábado, 31 de enero de 2015

Tu sei bella!


Mi terroncito de azúcar que al caer en un café y derretirse lentamente hace que todo lo amargo se extinga en pro a un dulce sabor que reconfortará a la par que hará feliz a quién lo toma, siempre que se tome en un lugar agradable y no en el trabajo en cinco minutos de pie delante de una máquina expendedora.

Si te fijas en el parráfo de arriba te he llamado chico dulce, lee tú entre líneas jijiji…

Pues voy a parecer una mala persona pero con lo que más me he reído es con los episodios protagonizados por las dos personas mayores que pierden memoria (o que se niegan a admitir lo que es obvio).

Decirte que a mi navidad televisiva le ha seguido un enero de no parar quieta.
Se me ha roto la nevera (en esta época no importa, si lo dejo todo en el patio esta igual de fresco o más). Pero también se me ha estropeado la caldera de la calefacción, eso a -4 grados jode bastante.

Por suerte ya esta todo arreglado y mi casa esta calentita y la comida no esta a la espera de que una jauría de gatos acabe con ella. Cada cosa en su sitio.

En esto que nos caracteriza a los dos (somos algo propensos a alarmarnos por la salud, a veces demasiado) he tenido también mi momento: ¿seguro que no tengo una enfermedad que no se ha descubierto aún y por eso no saben lo que es?. Te cuento. Mis hijos, con calefacción o no, van descalzos y si te descuidas en manga corta. Aseguran no tener frío y me lo creo porque incluso suelen tener coloretes a lo Heidi. Yo sin embargo, voy vestida y con una batita de forro polar y si no me tapo los piernas con una manta sentada en el sofá estoy helada.
Parezco una abuela de las de antes, sentada en su rincón con su mantita y sus tres chaquetas de punto sobrepuestas.
Yo creo que eso es una enfermedad que afecta al termostato corporal. Yo lo tengo bajo y no hay manera de entrar en calor. Si viviera en Finlandia habría muerto joven.
O se llama: Termostato corporal descompensado o se llama Intolerancia al frío, pero es un enfermedad fijo y yo la tengo. Si con los años se descubre y soy el paciente cero podrían ponerle mi nombre: tiene usted el síndrome Esteruqui, no tolera bien el frío. Eso dirán los médicos en un futuro y yo lo veré con cara de satisfacción y asintiendo con la cabeza  desde el más allá.

Salud a parte, ha empezado a trabajar con nosotras un chico que trabajaba con Marta. Uno de sus comentarios al saber que tiene un nene de cinco años y que es profesora de patchwork ha sido: “vaya, pues yo te recuerdo súper fiestera, como cambia la vida ¿eh?” Marta  se ha reído en plan, que sí, que no veas lo que hace cambiar de prioridades, antes el plan era que arda Barcelona y ahora un planazo que te pasas es quedar en mi casa con un chocolate a la taza y una mantita en las piernas para ver “Los Minions” que estamos desando verla desde que llevamos  a los nenes a ver “Stand by me Doremos” y en el trailer un Minion se acerca a una boca de incendios con intención de ligar y le dice:”¡Papaguena! ¡Tu sei bella como una papaya!”. Si. Por increíble que parezca, esto para nosotras hoy en día es un plan deseable.

No hay mucho más que contar. Pero creo que en breve tendré una sorpresita. Hasta aquí puedo leer…

Besitos,
Esteruqui.