martes, 25 de febrero de 2014

Cuando los virus no existían...





Hola trocito de cielo bañado en crema pastelera…

Llevo una semana griposita y con fiebre, he ido degenerando a ser con tos y mocos pero no soy tan desconsiderada, no te voy a hablar de lo verdes y espesas que son mis secreciones porque sé que eres aprensivo con estas cosas. El caso es que parece mentira como un microbio minúsculo, un virus más chiquitín que un pitufo, un bichito que cual ninja silencioso, se apodera de ti y te deja como si hubieras ido al Everest corriendo detrás de Killian Jornet pero sin el entreno de antes, pueda coexistir con nosotros y que sigamos aquí sin estar al borde de la extinción. Muy mal. Tengo el cuerpo malamente que dirían algunas abuelas entrañables a lo Cándida. ¿Y todo por qué? Porque existen los virus… ¡ya está bien! Eso antes no pasaba. Te lo digo en serio y  a las pruebas me remito.

Antes jugábamos en parques llenos de clavos oxidados, con toboganes de madera llenos de astillas y no te pasaba nada. Los virus no iban a los parques y eso podría ser porque el aire libre les mata. Me parece bien. ¿Qué pasa con las cosas envueltas? Antes el muñeco del pastelito estaba sin envolver, directamente incrustado en el pastelito. Algún operario sin guantes lo había metido ahí y tú te limitabas a chuparlo hasta quitarle todo el chocolate de los recovecos y luego te comías el pastelito propiamente. Como el muñeco tuviera muchos relieves en plan pelos en el cuerpo a lo Oso Yoggi, podías estar rechupeteando toda la tarde para dejar la figurita impecable y ya no te quedaban ganas de comerte el pastelito en cuestión.

Luego les dio por envolver los cromos y aquello era un desastre. El papel iba absorbiendo aceite del pastelito y al final el cromo estaba mojado, si lo piensas no iba mal, era una manera como otra de quitarle grasa saturada a tu merienda, pero es igual, si te pillaba en el parque, chupabas el cromo para limpiarlo un poco y ya recuperabas la grasa perdida.

 En esa época como mucho cogías anginas, pero ¿gripazos víricos? De eso nada.

 Ahora los parques tienen toboganes de metro cincuenta con el suelo acolchado y como no vigiles los niños se abren la cabeza y hay que darle puntos. Antes las calabazas de hierro eran de tres metros sobre suelo de arena y el drama más grande era que te rascabas la rodilla.

 Sí, sé que estas pensando que parezco una vieja refunfuñona que sale otra vez con el cuento de que antes estábamos mejor y ni de lejos. No volvería a ese antes que algunos insisten en no dejar marchar ni borracha, pero perder una semana de mi tiempo poniéndome mala cuando la semana que viene mi hijo cumplirá 10 años es algo que no llevo bien. Si… ¡10 años siendo madre! Yo tampoco me explico cómo es posible (sé que estas contando años y no te salen la cuentas, soy muy joven) pero que se le va hacer. ¿Acaso puedo quejarme? No. Radicalmente no. Mi hijo está leyendo por voluntad propia La odisea, y no una versión en cómic o una adaptación para niños, está leyendo la versión gordota. Cada día un ratito. Le gustan los museos, la historia, los animales, y aun así tiene tiempo para el frikysmo y le gusta Hora de Aventuras  e Historias Corrientes, unos dibujos animados que son la imaginación al poder con libertad absoluta… Nos reímos mucho juntos. No creo que pueda decir más. Anna de momento apunta maneras con todo lo relacionado con el lado friky de la vida y se divierte cantando, bailando y disfrazándose de lo que sea, pero aún no sé bien que le llama la atención del todo, sigue en la fase experimental.

Y si. Tal vez Hora de Aventuras son unos dibujos raros pero en el fondo están en la línea de todos: La amistad ante todo, ayudar a los demás es bueno y viajar y conocer gente te hace más abierto y culto. Puede parecer que lo de ser frikys lo han sacado de mi, pero no voy a negarte tu parte de culpa pues Oriol se pasó mucho tiempo cantando por casa tu súper éxito: “la silla loca, la mesa loca” y quiero dejar claro que ambos siguen cantando “Teléfoname” cada vez que vamos en coche. Te dejo el enlace de una de las canciones de la serie para que veas por dónde van los tiros y en nuestro próximo encuentro entiendas de que te hablan. Insito, los virus antes no existian. 

Tu Princesa Chicle, 
Esteruqui


sábado, 15 de febrero de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados

Querida queratina, teína, biodramina, droga blanda, droga fina,
esta semana ha sido muuuuuuy tranquila. En mi curro realmente es una "novedad". Claro que me ha gritado gente, me han pedido objetivos imposibles mis jefes y siguen indignados los compañeros porque no cobran extra bonus a finales de febrero pero o todo era más llevadero, menos asqueroso, o me he hecho de mi capa un sayo y me lo tomo todo desde otra lente. Seguramente un mix de los dos.
Creo que mis problemas estomacales pasan por algún tipo de mejora alimenticia y también por tomarme las cosas con más sosiego. Sobre lo primero he descubierto que me sienta mal el cafe (aunque sea descafeinado) con leche de primera hora de la mañana y que me va muy bien comer papaya. Un cliente me habló de las excelencias de esta fruta y me dió tres páginas de alabanzas de las propiedades de sus vitaminas, proteinas y otros ácaros. No sé si es el efecto placebo pero creo que voy en el buen camino. Me falta averiguar si lo que me sienta mal es la leche (y con ella todos los lácteos, ay, adiós, mi yogur griego del LIDL con miel) o el café. Sigo en observación.  David dice que el próximo martes viene a la farmacia de al lado de casa una nutricionista que por sólo, ejem, 60 euros te pincha con agujas en la uña no sé cuántas veces para averiguar tu intolerancia o no con 216 alimentos. No sé si ir porque tuve cita ayer con mi digestóloga y dijo que eso son pamplinas y que lo que tengo que hacerme es meterme una sonda por la nariz hasta el intestino durante 24 horas y llevar una grabadora atada con un cinto a la barriga, a modo de mariconera e irme de esta guisa al curro porque grabarme en fin de semana no da resultados reales en cuanto a estrés etc. Yo, que quieres que te diga, prefiero lo de las uñas pero ella se mostró muy contundente y muy resabida. Entre tu y yo, ésta se cree Papaya y no llega a litchi de marca blanca. ¿De dónde sacaré yo estas metaforeces? En fin, que me regalé después de la visita una comida vegetariana, natural como tu bacalao en cazuelita, en L´Hortet de Calle Fortuny. Allí fue grato ver que tienen un pobre en la puerta en exclusividad. El señor daba muy buen rollo y bastantes de los que salían le daban alguna monedita. Evidentemente tiene contrato verbal fijo de pobre y ya es conocido de la clientela habitual. Cuando se hizo tarde entro a avisar y al poco salió una camarera con un tapper de usar y tirar y se lo dió. El pobre, agradecido, se lavó las manos con una servilleta y se fue, supongo que a algun banco donde sentarse a disfrutar de las generosas sobras. Desde mi época estudiantil en que nunca llegaba a fin de mes, no he practicado la caridad. Antes sólo con mi abuela paterna, sólo al salir de misa.  De un tiempo a esta parte en que sin ir boyante, no paso penuria, tengo el dilema "si le doy a uno, ¿le tengo que dar a todos o a quien me parezca más necesitado? ¿Cómo se mide la necesidad? ¿Por número de niños harapientos en tus brazos? ¿Las mismas señoras que cuando terminan su "jornada" en el metro, cogen un taxi? (Lo he visto con mis propios ojos en Madrid)
Antes de que se fuera mi pobre, yo había pensado en que mi estómago y todo yo en general tendría menos molestias si fuera por la vida dando moneditas a la gente que lo necesita. No pude poner en práctica esta filosofía de vida con este pobre (que había terminado su media jornada laboral) y te aseguro que los dos pobres con los que me encontré no me parecieron nada necesitados. Debería desquitarme de mi calderilla con los ojos cerrados. No ir con ideas pre concebidas pero no pude. Realmente creo que puede ser más fácil vivir, relacionarte con las otras personas, con los ojos cerrados. Vivir es fácil con los ojos cerrados. Hoy veremos esa película. Creo que habla de la bondad de la gente. Seguro que disfrutamos. Siempre me pasa con el cine español. Que pena que el ministro Wert no comparta esta opinión.
Tenemos que hablar un día de "Mi primera vez". Como con tus amigas. Me parece un punto de partida muy sugerente para una sobremesa. Una duda: ¿Hay algo peor que matar a alguien cayéndosele encima vuestra barandilla? Y unas palabras de aliento: camina por los ríos; mi última vez fue en el rio Gaya. David se ha ido a caminar ahora. Yo no porque quiero ver "Vivir es fácil...". Lo difícil es querer hacerlo todo.
Besito

lunes, 10 de febrero de 2014

semana larga, fin de semana corto.



La semana ha sido larga pero bastante como siempre. Lo original ha venido en el fin de semana empezando por la noche del viernes.

Vinieron a cenar Rosalia y Anna, que como tienen horario de bibliotecarias (es lo que tiene que lo sean) llegaron ya pasadas las nueve de la noche. Ya tenía a los nenes cenados y les preparé una sopa de cebolla francesa y bacalao con verduras en cazuelita de barro.

Todo muy light, es lo que tiene no querer engordar y saber que el postre son galletas de las buenas con  Ferrero Rocher, ¡por cierto! a Natalia, mi amiga psicóloga infantil, uno de sus adolescentes le dijo: “Ese se cree Ferrero Rocher y no llega ni a Lacasito de marca blanca”. El ingenio en el insulto es el mismo de siempre pero el contexto es generacional, nosotros éramos creativos de otra manera porque las blancas no existían, y en realidad, poca competencia tenían los productos, algún día podemos hablar de si tú eras de la Piara o patés Mina, de Orlando o Solís.

Fue una noche muy agradable donde se hablo de todo un poco. Acabamos hablando de las primeras veces, en todos los aspectos, mientras acabábamos de dar salida al Raimat que trajo Rosalia para amenizar la velada.



En lugar de café, las dos quisieron una infusión y Anna (mi hija, no la bibliotecaria) preguntó: “¿es que están pochas?” con lo que llegué a dos conclusiones: Una,  tengo que cambiar mi opinión respecto a las infusiones porque no quiero que piense que sólo se toman cuando estas enfermo. Dos, Marta y yo tenemos que dejar de usar la palabra “pocha” en su presencia para referirnos a todo lo que esta soso, tristón, enfermizo… si no a este paso le daremos la razón a Wert y total, para no ser capaz de usar más de un adjetivo no vale la pena invertir en educación.



El sábado, como no, el equipo de Oriol volvió a ganar su partido de balonmano. Joan, el padre de uno de los nenes, que había sido jugador muchos años, ya me ha dejado claro que suele pasar cuando es el segundo año de una categoría. Según él este año, lo ganan todo o casi todo, el año que viene pasan a ser alevines y como son los pequeños de la categoría se los comen y lo van perdiendo casi todo. Al siguiente son los grandes de la categoría alevín y vuelven a ganar. Y lo mismo cuando vuelven a cambiar de categoría. No le quito razón, pero tampoco merito a los nenes que le están poniendo entusiasmo y se nota que juegan mucho mejor que el año pasado.



El domingo por la mañana y aprovechando que están dejando los caminos fluviales absolutamente transitables, decidimos dar un paseo junto al río. Tan agradable y bonito fue, que cuando nos dimos cuenta habíamos andado casi 4 quilómetros. Había que volver así que mis pies hicieron casi 8 quilómetros y hoy me duelen una barbaridad. No obstante, el domingo que viene quiero volver. Sarna con gusto no pica. Si lo pienso los nenes han andado mucho más, porque en el tiempo que tu vas, ellos van, vuelven a ti a enseñarte un bicho, se persiguen con un escarabajo en la mano y corren hacia delante para desandar lo andado y volver a tu lado. Yo creo que ellos han hecho casi 12.



Hay que desmontar la barandilla del balcón de casa porque el tocho de obra vista se deshace por momentos y cualquier día se derrumba y matamos a alguien o algo peor. Más gastos.



Y poca cosa más, sigo escribiendo poco, aunque algo avanzo y creo que eso es bueno.



Una cosa más: tengo ganas de verte/veros.

Siempre tuya/vuestra,




Esteruqui

domingo, 2 de febrero de 2014

Mucha comida y hora para la digestóloga

Mi terraplén de polvo cósmico que conduce a un asteroide repleto de elementos químicos que se salen de la tabla de lo preciosos que son,
en este mes no he parado con el tema de las comidas y cómo independientemente de que me haga un hervido en casa o asista a las Bodas de Canaá, mi estómago reacciona de igual manera - la imagen más definitoria sería la de la Nancy Eruptitos-, decidí visitar a mi médico de cabecera y ésta, harta ya de tratamientos con ranitidina, omeoprazol, endoscopias y analíticas de heces, me ha remitido a la especialista. El dia D será el 14 de febrero. No es un día, San Valentín, como para hablar de reflujos, hinchazón en el esofago, abrasamiento del epitelio y cuello y saliva ferragosa pero esto es lo que hay y me doy besos en las ingles de lo contento que estoy porque no me hayan dado hora para la Noche de Halloweeen del año 2015.
Y las comidas, principalmente han sido seis o siete, de las que te hago `cinco céntimos´ de tres:
- un desayuno de trabajo con el Director Territorial de BBVA, Sr Xavier Queralt, en la tercera planta de la sede que tiene el banco en Plaza Cataluña. Ya es el segundo desayuno en tres años al que voy. ¿Tu has visto alguna vez Los desayunos de la 2? Allí sí te quieres comer un bocadillo de jamón serrano es tarea ardua por no decir imposible porque la presentadora te acribilla a preguntas y no es de recibo, que tu le devuelvas tus respuestas con una ametralladora de esputos. Los desayunos con el number one del banco en Cataluña no exigen que hables sin parar; más bien es el Gran Jefe quien habla pero nunca sabes cuando es el momento de decir algo y todo se te atraganta. Unos nervios. Nos convocó para hablar de "plataformas" y entendí que era para hacerlo de nuestra experiencia con el cambio de plataforma de UNNIM a BBVA. Tenía preparado mi discurso pero me lo tuve que comer con patatas. Quería que hablásemos de nuestra experiencia el día en que los de las "plataformas" anti deshaucios ocuparon nuestras oficinas. A mi el dia P (de plataforma) me cogió desayunando; me llamaron las compañeras, me dijeron que unas veinte personas de verde estaban gritando y tirando octavillas y que mejor me quedara en el bar para no encender más los ánimos. A mi no hace falta decirme dos veces que me quede en un bar. Llamaron un rato más tarde. Teníamos una compañera embarazada pero es una oficina con bunker así que las amenazas detrás de los cristales son más llevaderas. Los empleados de banca somos la cara visible de la Entidad . Las cagadas de unos nos las tenemos que tragar el resto; al final,  hemos de aceptar las reglas del juego de los que poco más margen de maniobra tienen que un poco de  visibilidad.

- una calçotada party en una casa en medio de la montaña para celebrar el cumpleaños de mi amiga Valle.
Junto a los calçots comimos ensaladas, tortillas, etc que trajimos entre todos. Después de los postres y aprovechando que hizo su aparición el sol, jugamos a Quien se fue a Sevilla, perdió su silla, a una especie de corro de las patatas que se convirtió en un juego de enredo de gente pasando entre la gente y en un látigo  que acabo revoloteando por todo el jardin para dar la vuelta alrededor de un gato muerto (tal como pasaron las cosas te las cuento; mejor no intentar explicarlas).
Una amiga inglesa que vino de Liverpool a pasar 4 dias en casa, flipaba: no sé si por los juegos en general, porque el más jóven de nosotros tenía 30 años, por el aquelarre con el gato o porque simplemente había salido el sol.
Jugamos a adivinar que personaje te han colocado en la frente en un post-it y Josep dijo: seguro que Lynne me ha puesto Marylin Monroe y hubo que cambiarle el post-it porque Lynne  había escrito Marylin Monroe. Con mucha ayuda ella supo que su personaje era cantante, inglés, blanco, muerto a los 45-50 años, no por accidente, sinó por enfermedad, que tenía un mostacho cuadrado y que había cantado en un grupo mundialmente conocido. Dudaba entre Michael Jackson y llegó a decir Marylin Monroe pero finalmente (con más ayuda ) y ya en los estertores del juego se atrevió a decir Freddy Mercury. ¡Bien!
Jugamos a las películas y ella se quejaba todo el rato de que aunque las otras veinte personas supieran de qué pelicula se trataba, si no lo sabía ella, no era justo. También pedía que todas las preguntas y respuestas se hicieran en inglés, aqui topó con un muro infranqueable y es que había dos o tres personas que no lo hablaban y que por esto se negaban a usar este idioma. Yo a mi amiga Lynne la quiero mucho pero estoy retratando aqui una manera de pensar bastante extendida  en el mundo anglosajón.
En su turno, Lynne se lanzó como de una liana y rápidamente alguien dijo: "Tarzán".
A mi me tomaron el pelo con un juego pensado únicamente para reírse de mi: todos menos yo sabían que en el "juego de adivinar animales" yo acabaría adivinando el que se imitara en ese momento (una lombriz) y que a la hora de hacer el que me propusieran (gamba), que todos sabrían, me iba a volver loco intentando hacer de la mejor manera la gamba sin que nadie aparentemente supiera de que animal se trataba. Les salió mal porque una chica dijo "Si es una gamba" y no sé si fue por despiste, por pena, por mala información, porque bordé la gamba o porque era también `inglesa´ con acento de la Cerdaña.
Estabamos en el salón, al calor de la chimenea y de vez en cuando alguien se soltaba unos cuescos horrorosísimos. Abriamos la ventana en silencio con una discreción que en mi circulo íntimo de amigos hubiera sido sorprendente.
Nos fuimos casi a media noche después de jugar al Asesino y a no sé qué más y en el coche le dije a Lynne que había bordado su película al hacer de chita en una liana. O mi inglés es espantoso o realmente el humor inglés de su familia se perdió en un ancestro lejano para no volver. De Olivella a Sitges hay un buen trecho de carretera con curvas y mi amiga se las pasó preguntándole a David que qué quería decir yo con chita. David se escusaba en que serian las cookies que Josep y yo nos habíamos comido y quizás fueran éstas (eran de maria). Creo que `chita´ en inglés significa tramposa y se creía que yo me había enterado de que ella abrió los ojos a destiempo en el juego del asesino. Fuera lo que fuera, yo salí del coche, que me flaqueaban las fuerzas de tanto reír. Y es que no se puede, beber, ni fumar, ni comer...al menos cookies.
- Este sábado coincidí con Pili y Fran en casa de Tomás.  Volvimos a jugar después de comer pasta: Peliculas, animales (con un Fran que se resisitía a tirar la toalla después de mucho gesto y grandes dosis de imaginación al rato de haberle dicho "gamba"), Dixit,... pero lo más importante sin duda fue informarnos Pili y Carlos de que se casan en septiembre. ¡Vivan los novios!
De Bayern me preguntas si hicimos mucha cola para que nos dieran las entradas de los castillos. Al ir en un grupo organizado, se bajó del bus la guía y todo fue bastante rápido, tanto que nos entretuvimos en el restaurante y casi se nos pasa el turno para la visita.
Felicidades (por la parte que os toca)  por las Notas de Oriol.
Me encanta que Anna se decante (entre otras) por el teatro. Podremos hacer grandes cosas.
Tú, adicta al yoga y Toni haciendo del garaje un rinconcito maravilloso en el mundo.
Yo tengo que buscarme algun hobbie por Sitges; algo que me motive; creo que mi cuerpo lo necesita;  pero realmente tengo tantísimo trabajo en la oficina que no sé de dónde sacaré el tiempo. Espero no estresarme más aún. No lo resistiría.

Tu barriguita con cita previa de digestóloga,

Johnny

miércoles, 29 de enero de 2014

La vida es rosa... o sosa...




Mi queridísimo flan de huevo bañado en caramelo,



De nuestro viaje común a Baviera en tiempos diferentes, nosotros fuimos en verano y vosotros en navidad, hay varias diferencias básicamente  porque la nuestra fue una visita a la parte más infantil y los castillos nos caían a casi dos horas de donde estábamos, más dos de vuelta y la cola para entrar, por cierto, ¿hicisteis cola? A nosotros nos dijeron que había unas colas considerables habitualmente dado que la visita al interior se hace en grupos reducidos. En fin, es la excusa para ir otra vez a Baviera y disfrutar del espectáculo de ese paisaje verde con árboles gigantes y rios navegables por todas partes. Espero, eso si, que en nuestra próxima vez no nos traigamos piojos (¡Läuse!) bávaros pues con los autóctonos ya tenemos bastante.



Poco hay que contar en estos días y de ahí mi retraso de más de diez días a responder.

Oriol ha sacado sus notas ejemplares habituales en este primer trimestre y su equipo de balonmano están disputándose el primer puesto con otro equipo ya que ambos van ganando todos los partidos. El día que jueguen entre ellos será como “Duelo a muerte en Bangkok” .

Anna ha ampliado sus horizontes artísticos y además de hacer música y danza se ha apuntado a teatro y esta deseosa de estrenar una obra… la veo haciendo Yerma y arrasando (el papel más deseado por una diva después de Fedra).



Toni sigue feliz jugando a las cocinitas en su trabajo y arreglando el garaje para convertirlo en un porche acogedor en sus ratos libres.



Y yo, este mes he pasado la ITV femenina. Ginecólogo  que incluye citología, analítica, ecografía y volante para ir a hacer una mamografía. Nada, es muy divertido que te estrujen las tetas como si fueran de goma con una prensadora para ver si hay algo ahí que no debe estar. Pero la prevención es importante, así que hay que pasar por el trámite y se acabó. Por si te lo estas imaginando: Sí. Es tan agradable como suena (léase en modo ironía). La buena noticia es que todo esta bien.



Sigo escribiendo aunque sigo haciéndolo de manera muy lenta. Es increíble las horas de sueño que necesito últimamente, ¿Qué ha sido de esa Ester que dormía  4 o 5 horas y podía estar haciendo cosas sin problemas? Ya no sé si volverá. Ahora como mínimo necesito 7 u 8 horas y parece mentira pero esa diferencia me priva de muchas cosas. Eso por no hablar de que mi mente es últimamente un lienzo en blanco y no logro que salga nada. Ni sentándome frente al ordenador, ni leyendo, ni paseando, nada hace que venga a mí el concepto en el que trabajar y mira que creo que desde que soy adicta al yoga tengo los chacras bien alineados y debería fluir como el agua que brota de entre las rocas y forma un hermoso río que llega hasta el mar, y tal vez alguna de esas gotas perdidas que nacieron hijas de las nieves alcance su punto de sal al mismo tiempo que nace un delfín… ya te digo, no se me ocurre nada bonito, no hay manera.



En fin, Voy a pasarle a Salvador las primeras 30 páginas de mi segunda novela y que diga q ver qué le parecen. A ti en breve, te pasaré un pequeño texto de unas diez páginas que estoy arreglando para los del grupo de teatro, seguro que después de pasar por tus manos está mucho mejor.



Pues nada cuqui, un besito de chocolate (que no negro) y mil gracias por el video de tu último mail. Es fantástico.



Tuya,


Esteruqui.

sábado, 18 de enero de 2014

¡Navidades pasadas y a qué velocidad!

Mi querida muleta plateada con mango de goma en la que apoyarme cuando me tropiezo cual monarca jubilable de un país de pandereta,
te prometí unas palabras sobre mi periplo navideño y cómo me despiste te las junto con el pack Especial Carnavales en Sitges con 44 primaveras y menos ganas que un chocho de farolillos.
Así que al trapo:
En Bagá la Nochebuena parecía que a la generación de los padres les hubieran metido una dopamina en el coctail Bienvenida porque a los postres el salón parecía la pista del Mira quien baila. Los hijos, murmurando, como avergonzados. Yo gasté todas mis energías destrozando villancicos y me fui en el primer coche que llevaba a su casa a los dos abuelos. Los tres bien abrigaditos, diciéndonos las incongruencias de quien mezcla somnolencia con vino a discreción. Te hubiera encantado. Por lo de las incongruencias. No por el vino. Bueno, también.
El día de Navidad hubo un pequeño error de cálculo de la madre de David, quien preparo comida para diez y éramos dieciocho. Había hambre pero mucha dignidad. "Comeros vosotros los canalones, a mi con la bechamel..." "Si es que en las fiestas todo es comer y uno acaba harto" Algun malévolo: "Andreita, cómete el canelón, que te lo quita el abuelo" David me sorprendió con una tarta de chocolate hecha por él. Se le olvidó el toque esponjoso que le da el cointreau peró se lo inyectó con una jeringuilla y a reír y a bailar de nuevo. Yo no sé porque estaba más feliz cumpliendo 44 años que 43. No me preguntes. Quizás porque espero mucho de la que se nos viene encima pero eso es "posar
 s´arada davant d´es bou", que dice mi padre.
En Munich nos hizo buen tiempo todos los días.  Eso no quita que no hiciera un frío de narices. Tienen un centro histórico limitado (como en todas las grandes ciudades de Alemania) pero bonito. Lo mejor, sin embargo, fue la excursión a los castillos de Linderhof y Neuschwanstein, maravillosas excentricidades de Luis II de Baviera, el Rey Loco. Cerca de allí, en el pintoresco pueblo de Oberammergau, dramatizan durante un mes la Pasión de Cristo, función si cabe más larga que en Olesa o Esparraguera: más de seis horas de puro desenfreno bíblico. Y es que Baviera es la rareza tetona-católica. A pesar de ello mi guía se hacia eco de cierta veneración en la Catedral por la huella del diablo. Nosotros no pudimos verla ni tocarla, que es lo que toca, valga la redundancia.
En Fin de Año reservamos por teléfono en un restaurante que nos habían recomendado pero al llegar nos echaron casi a patadas porque donde habíamos reservado era en el restaurante de al lado. Nunca entenderé que hacía un póster de la competencia copando todo el cristal de su entrada.
Superado el bochorno, las risas de fondo y el mal humor de camareros y dueño, pasamos una dichosa velada. A medianoche sacamos nuestra latas de uvas y nos las comimos fatal porque en este país tienen la costumbre de hacer cuenta atrás desde diez. Entre lo rápido que van y que ya partes con dos uvas de desventaja, el caos es inevitable. No para David, que se las comió metiendo el hocico en la lata y se las zampó que ni los gorrinos de mi niñez en Algaida.
Ya antes del clímax-cambio de año, la gente se había vuelto loca con los cohetes y petardos. Ni los valencianos, Ester. Se les va la olla con la pólvora. Mejor que se contenten con eso y no con... Checoslovaquia. Para no desentonar, fuimos a varios bares de música petarda donde nos aplastaron las masas enfebrecidas hasta que tuvimos claro aquella máxima de mi abuela "Casa mía, per pobre que sia". Nada que no pase en cualquier sitio exitoso en una noche como esa.
El fin de semana de Reyes lo pasamos en Mallorca. Mis padres celebraban sus bodas de oro y nos invitaron a comer a los más allegados, unos veinte, en un restaurante. Les dimos 50 regalos, uno por año, la mayoría mamarrachos y los dos últimos: un día  en un balneario. Te parecerá poco regalo pero es que se tienen que llevar a una troupee de: hija, yerno, nieto, enfermero y aún así tienen más peligro que la Duquesa de Alba en una ducha de piscina pública.
De los regalos chorras nos encargamos en cinco bloques, primero yo: Gastronomía: pan y cebolla, miel (por lo de Luna de...), tila para los nervios,... Mis primos maternos: Aquellos locos años 60 y les disfrazamos al estilo Flower Power, peluca por aquí, gafas por allá,... Mi hermano se encargó de la sección "Pongos", -trastos que te regalan, no tiras, pero no sabes bien donde "lo pongo"- él también se curró un Certificado de Casados en Las Vegas con una foto retocada de Elvis (y la cara de él) y Marilyn (y la cara de ella). Un puntazo. Mis primos paternos se encargaron de los regalos desenfadados: bragas gigantes rojas, gorras de Bad Boy y Bad Girl, jeringuillas y auscultadores para jugar a médicos y enfermeras y con ello enlazar con la última parte, de la mano de mi hermana: Aquellos locos años 2010. Vuelven las pastillas, todo tipo de drogas y a no saber dónde coño has dejado el bolso.
El momento emotivo vino cuando hice un speech desde su ahora hasta los días lejanos en que se conocieron. Una vida llena de penurias, esfuerzo y pequeñas alegrías.
No puedo estar más de acuerdo contigo en que la vida no vale la pena si dejamos que nuestra rutina solo sea trabajar pero las generaciones pasadas no tuvieron la suerte ni de plantearse otra cosa que no fuera esa. Lo malo es que en los tiempos que corren, todos los logros se vean engullidos por la precariedad, la impotencia y el pesimismo.
Después de una semana nefasta laboralmente, David me envió este video, que es mucho mejor que cualquier inyección de cointreau, es Pura Vida...
Tuyo
Johnny


miércoles, 8 de enero de 2014

¡No se vayan todavía, aún hay más!




Mi risotto de boletus hasta arriba de parmigianno, ni te puedes imaginar cómo me he reído con tu último mail, ¿Cómo te atreves a poner en duda la funcionalidad de mi esperpéntico sistema? Que sepas que hasta hace bien poco nadie tuvo que decirme nunca: ¿Pero tú tienes canas? Y he de decir que las tengo desde los 18 años (no eran las nieves del tiempo pero te aseguro que mis sienes empezaban a platear) y sin embargo, en estos dos últimos años más veces de las que yo quisiera he tenido que oír: “No sabía que tenías tantas canas” o “¿será de ahora, no?” Tal vez es una locura querer organizar hasta el último minuto de tú vida despierta (mientras duermo no organizo nada) pero hubo un tiempo en que esa disciplina funcionaba mejor que un reloj suizo y yo estaba estupenda, mi piel era perfecta, nunca llegaba tarde a los sitios y cumplía con todos mis compromisos (laborales y sociales) siempre a tiempo.  Después de este intento zafio estoy convencida de que esos años no volverán. No lo harán porque ahora hay dos niños que me impiden ser tan rigurosa pues me debo también a sus necesidades que no siempre son compatibles con las mías, y porque mi ritmo tampoco es el mismo en general.
Escribo mi segunda novela y parece que algo avanza… lento pero avanza. Luego hablo con algún amigo de los que trabajan en alguna editorial o alrededores y casi caigo en depresión. Te cuentan algún secretillo: “¿sabes que el libro de fulanito es un plagio del copón de un libro francés de 1946 que nunca llegó a traducirse? Se ha limitado a traducirlo y a poner cuatro cositas de su cosecha pero ahí está, palabra por palabra.”  Una vez, una escritora que, como era de esperar no pasó del segundo libro, me dijo (después de una entrevista sobre su libro y naturalmente sin micros) que ella jamás había leído a Mercè Rodoreda, unos días más tarde en otra entrevista, a la pregunta: ¿qué autor no te ha defraudado jamás? Ella contestaba solemne: “Mercè Rodoreda”.  Y pensé que irónicamente, mentir, no mentía. A mí nunca me ha defraudado Jenófanes, por ejemplo, pero eso se debe a que jamás he intentado ni acercarme a la poesía lírica griega que flirtea con la filosofía, y así seguirá siendo de momento. Ni él me defrauda ni yo trato de leerlo y tan amigos.
¿Por qué te cuento todo esto? ¡Ah sí! Por lo de mi libro (he venido a hablar de mi libro ¡mi libro!) nada, que lo escribo y me va gustando más que el primero pero sé que difícilmente verá la luz, no está el patio para bollos o el horno para bailes, no sé cómo era. He medio convencido a Salvador, para que haga de lector/corrector y me vaya diciendo las cosas que no se entienden o que no le gustan. Es un traumatólogo jubilado que suele presumir de disponer de mucho tiempo. Sinceramente, creo que no tiene sentido del peligro. Ya le he amenazado en utilizarle de lector para el libro y para el guión de la peli que sigue pareciéndome incompleto y reescribo una y otra vez. Creo que después de esto, se guardará mucho de presumir de tiempo libre delante de gente como nosotros.
Por otra parte, Tere una amiga del trabajo, me pie a gritos que te pongas ya con otro corto y que cuentes con ella. Dice que necesita salir de la rutina… ¿sabes que? No creo que la vida valga la pena si dejas que tu rutina solo sea trabajar, creo que es necesario realizarse en cualquier cosa en la que uno se sienta bien, ya sea pintando un cuadro, cocinando, cantando o mirando al mar pensando en el sentido de la vida, el caso es realizarse.

Besitos,
Esterqui