miércoles, 6 de febrero de 2013

HELICOBACTER PYLORI




Amamantísima pinza de colorines tendida en el tejado de una casa okupa,

Hubo un día en que estos mails parecían "El gato verde", yo Gunila y tú una rupestre jornalera de una quinta de la Duquesa (me puse ahora primero a pesar de que es de mala educación porque lo tuyo sigue siendo un colofón final inigualable). Ahora esto se parece más a Hospital Central, la serie. Partes médicos, pruebas con el proctólogo, oxigeno, niñas-adultas prematuras con problemas de coquetería (vale, esto a lo mejor no es muy Hospital Central; más bien de una película de Hanna Montana pero seguro que en los centros de salud hay interinas de algo a las que no se les corre el rímel en los momentos más dramáticos; "amigas, hay que cuidarse" llevado a un extremo)...

Yo, por mi parte, he resuelto el enigma que me llevó a escribirte mi anterior e mail y del que ahora te contaré el desenlace:

Mi médico de cabecera, la Doctora Muns, cogió el toro por los cuernos y me dio una petición de fibrogastrocopia para que se la entregase a la enfermera. Estuve por comerme el papel. No sé si me hubiera aliviado el estómago pero al menos me hubiera librado de que me metieran un tubo por toda la tráquea hasta el ombligo y me pellizcaran un trocito para hacer una biopsia. Escribió "preferente" pero tal como están las cosas pensé que para cuando me llamaran la inercia de la vida me habría curado y se podía meter otro el tubo por... donde le cupiera. La endoscopia en cuestión (lo de llamarlo fibro etc debe ser como la moda de llamar a la Mary, técnica de la limpieza) le cuesta a la Seguridad Social 200 euros por persona en una clínica privada. La Quirón, todo un lujo. Esta debe ser la maximización de le eficiencia y los costes de la que se habla tanto ahora en Madrid y que tantas alegrías nos ha dado a los contribuyentes desde que arrancó el modelo Alzira de gestión privada en el hospital de esa población de Alicante.

Si la pedimos a mediados de diciembre, el 2 de enero, que todavía no había digerido las uvas,  ya me estaban llamando para darme hora para el 4. Pedí una prórroga para limpiar un poco el estómago (como cuando te viene una visita a casa sin avisar y está todo que da pena verlo de mugre, ropa tendida y platos apilados en el fregadero).

El 8 me hicieron la prueba. Un poco sedada la boca y la cabeza me dejé violar la boca sumisamente. Había un enfermero muy grande preparado por si me resistía mientras su amigote me metía toda su manguera ante mis atónitos ojos (cerrados ji ji).

A los diez minutos me dieron un papelote con los resultados: todo normal y positivo y me fui súper contento al trabajo. Primer día que me voy contento al trabajo en años.

El lunes pasado le llevé los resultados a la Doctora Muns con la idea de pedirle algo para los nervios, sin duda alguna la causa de todos mis males una vez desechadas todas las otras y se quedó patitiesa cuando vio que el test de ureasa era positivo. Para mí de toda la vida, en el colegio, con la súper nany, en la mili que no hice, un positivo era súper guay. Te lo daban por cualquier cosa y se devaluaban pero no dejaban de tener su punto chachi mongui.

La patología que tengo es una bacteria, la única que puede sobrevivir en un medio tan ácido como el estómago y que provoca todos los síntomas que tenía hasta que destroza el epitelio y desemboca en una úlcera de dos pares de cojones. Se cura con antibióticos a lo bestia durante siete días. El bicho en cuestión se contagia  a través de besos, comiendo culos o viviendo en lugares totalmente faltos de higiene. Quiero pensar que fue un beso. Se llama helicobacter pylori. Me acuerdo de un nombre tan raro por Helicóptero Bacteria mi amiga Aurora y su ex novio marroquí híper celoso que me quería matar a ostias porque creía que me había follado a su cuqui, Lori. Mi amiga Aurora es puta. Yo nunca me acosté con ella pero no entiendo porque me quería matar a mí cuando una parte importante de los señores bien de Valencia sí lo habían hecho. Mi amiga Puta y su novio Lory viajan en helicóptero con una bacteria. Una nemotecnia de lo más normalita, que se dice.

Espero que mi amiga (de la que perdí el rastro hace años) siga bien, sin reincidencias con Lory y sin bacteria alguna (ella ni sus clientes) porque la gestión privada de las fibrogastrocopias en Valencia podría arrastrarnos a la ruina al resto del país.

Tu helicobacter pylori reservorio,

Johnny



miércoles, 16 de enero de 2013

2013 y un email


Mi dulce roscón de Reyes con mazapán y fruta confitada,

Cuánto daño ha hecho el wasup a esta relación ciber-epistolar y que bien nos ha venido poder decirnos todo al instante.
Me cuentas que has estado a punto de matarte por la carretera y luego me dices que baile, ¿Cómo quieres que baile con este panorama? Como sonámbula que no despertará, que decian Las hermanas Gocchi.
Estos últimos meses voy tan apurada de tiempo que sin ir más lejos ayer comprendí que o me teñía por fin o más me valía hacerme fan del tango aquel e insistir en que las nieves del tiempo platearon mi sien (sólo que yo tengo unas sienes muy completas y me cubren casi todo el cuero cabelludo). Hoy puedo afirmar que luzco un color de pelo muy “porque yo lo valgo”, si a eso le añades que desde que cumplí los 39 me maquillo a diario, la mujer que aquí te escribe, aparenta menos de los que cumplió y rebosa juventud.

Vamos al resumen:
A mi padre lo ingresaron, luego volvió a casa y se trajo una máquina de oxigeno con él. A Toni ni le he visto en todas las fiestas porque los cocineros en estas épocas se ve que no tienen casa ni familia (que así sea cada año, que al menos quiere decir que tenemos curro). Anna ha descubierto que en los expositores de maquillaje de los supermercados hay un probador, así que mientras yo cogía panga de oferta ella se ponía los ojos morados con purpurina y luego me decía: ¡está abierto, se puede probar!. Luego pasa por las colonias y se pone la de Hello Kitty, barbie, o Minnie… o las tres a la vez, según le dé. Definitivamente esta niña apunta maneras y nos retira… tengo miedo. Me releí La ciudad de los prodigios porque en el club de lectura tocaba Eduardo Mendoza y yo lo leí en el noventa y algo… ¡fíjate! Un libro escrito en 1986 y ubicado en la Barcelona de los veinte y resulta que es de rabiosa actualidad. Da más miedo que el prometedor futuro de mi hija. Llegó el 31 cumplí 39 y empezó por fin 2013, ese que no iba a llegar porque se acababa el mundo antes.

Yo empecé el año llegando tarde a todo. A enviarte un mail, a entregar un guión a los lectores seleccionados, a felicitar el año, a posponer cenas, a pedirle hora al dentista, el proctologo en mi caso me dice que lo llevo muy bien, claro que en mi defensa y siguiendo los consejos que te da Pili, yo soy de las que busca alternativas y he acabado cuidando de mi intestino a base de tofu y otras bondades de la naturaleza que ya iremos comentando. Aún así,  necesito vacaciones.
El viernes pasado tuve mi momento de fiesta con una cenita de amigas. Se vinieron Marta y Begoña a casa. Un picoteo, un bacalao al pil pil y una tarta de queso, tenía fondue por si acaso pero no hizo falta. Voló un Marqués de Cáceres blanco y medio Martini, pero valió la pena, y no pienso decirselo al digestólogo que me ha prohíbido el alcohol, hacía mucho tiempo que no me reía tanto. Empezamos poniendo a parir discretamente a alguna del trabajo, pero luego nos fuimos creciendo y ya te digo yo que hubo un par que acabaron despellejaditas, el critiqueo siempre ha sido una buena terapia, una sale nueva.

Tal como termine de escribirte me pongo con la sección de radio de la biblioteca, que me toca este viernes y necesito enviarlo dos días antes para que los técnicos María y Marc se preparen. Así que si te parece seguimos wasupeando y te escribo pronto.



¡Un besito de chocolate con nueces!



Esteruqui


viernes, 7 de diciembre de 2012

El noviembre de la marmota. Un parte médico sin subordinadas.



Llevo tiempo nervioso en el trabajo. Hace años tuve un ataque de pánico. Iba a 120 ms/hora por la autopista. Demasiadas horas solo en una oficina. Mucho curro. Mucho estrés. En noviembre volvió la sensación de ahogo. Ahora tenía un dolor intangible por toda la tráquea. Los nervios me oprimían el corazón. Aguanté unos días. Empecé a atormentarme psicológicamente. Me cuestionaba todo. ¿Seguía en el banco? ¿Mi relación con David iba bien? ¿Estaba entrando en una depresión? ¿Podría abarcar nuevos proyectos? Toqué fondo en el Teatro Goya. La obra se titulaba "El nom". Un padre propone un nombre para su hijo nonato. Se arma la gorda. Paranoia al salir. ¿Iba a sufrir un desmayo? Debilidad. Hambre quizás. Una tarde de jueves vi atardecer. Repasaba todo mentalmente con gran paz de ánimo. De repente lo vi todo claro. ¡Mi dolor era físico! El estrés etc. no era la causa. El viernes fui a Urgencias. Una enfermera me hizo un electrocardiograma. Siempre tengo una sensación extraña. ¿No se hacen el chumino un lio con tanto cable? ¿Saldría chamuscado? Sudado. Electricidad. Blanco y en tetra break. No pasó nada. Al final no era... la leche. Yo estaba bien. El médico me auscultó. Yo notaba una respiración forzada. ¿Bronquios tal vez? Él no vio nada extraño. Me recetó un jarabe para las cándidas. Salí del CAP conmocionado. Sólo conozco una Cándida. Asistenta. Le escribieron unas memorias. Miré en google. Acidez. Opresión.... los síntomas coincidían. La cándida es un hongo. Ayuda a digerir. Todos tenemos. Con las defensas bajas aumenta su número. Las bacterias buenas están por otras causas. No hay control. Crece. Crece por encima de sus posibilidades. Puta crisis disfuncional. Leí mucho. A las mujeres les afecta al chochi. Pica con fragor. El kéfir aporta muchos nutrientes para las bacterias buenas. El yogur ayuda.  Es mucho más fácil encontrar yogur. En Bagá una señora cerró la tienda. "Voy a casa de mi madre". Trajo un cultivo de semen guardado en un bote de mermelada. "Kéfir". Fermentado en leche. A las doce horas es laxante. A las 24 horas estriñe. Días en Barcelona. Días en Sitges. A veces lo bebía después de dos días. Una pasta densa. Una amargura. Un estrés. Lácteos por doquier. No me curaba. La leche con café refluía a lo largo de toda la mañana. ¿Intolerancia a la lactosa? A día de hoy no lo sé. Harto de jarabe inútil. Probé un anti ácido. Calmaba. Volví al CAP. Mi doctora de cabecera me recetó omeoprazol 6 semanas. No fue bien. Seguí con los antiácidos. Quien me lo iba a decir. Toda la juventud buscando ácidos. Mi uróloga opinó. Aquí todo el mundo opina. "Debes de seguir un mes. Dos al día". Mejoro un poco. El día a día en la oficina me mata de nuevo...
Llevo tiempo nervioso en el trabajo. Hace años tuve un ataque de pánico. Iba a 120 Km/hora por la autopista. Demasiadas horas solo en una oficina...

Siempre me quedará el follar. Un buen filete me sienta bien. Reírse es maravilloso. Bailar. ¡Esteruqui! Tu no pares de bailar (ahora sí que ya puedo utilizar las subordinadas). "No pares de bailar", calavera mía.



Besito, cándido, besito.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Uno de los más bonitos, por no decir el más bonito.

Mi delicioso pastel ruso que se puede congelar y descongelar tantas veces como quieras y consumirlo sin miedo,

Poco tengo que añadir a tu resumen de nuestro finde especial en los alrededores del Matarraña, tal vez recordarte que la banda sonora de ese viaje es inevitablemente Telefóname, esa canción de Ossifar que nos hiciste descubrir. Ese grupo de tu Mallorca querida y del que ya somos más fans que de las Quelitas y el Lacao; mis hijos y yo la tarareamos todo el rato y nos parece lo más.

Después de ese paréntesis la rutina volvió tan brutal como siempre con su realidad obtusa, que poco tiene que ver con una lluvia que no permite ver con comodidad Alcañiz, pero te permite disfrutar sin salir del coche, la versión barata del bus turístico, rutina mala ¡mala!
Todo se acaba y lo bueno siempre es lo primero en desaparecer. Nos queda el ir a trabajar, el colegio, las meriendas, los entrenos de balonmano, el curso de natación, la compra, que no se me olvide que Oriol necesita calcetines, la hora en el endocrino acordada desde hace un mes, la visita al dermatólogo… lo normal del día a día.
Mi sobrina Laia (la hija de la Cuñadísima, esa que se quedó con los nenes para que Toni pudiera venir a tu fiesta a que el primo de David le tire los trastos mientras yo me sentía mimada y atendida, por Ramón, Javi y Josep) el paréntesis es tan largo que ya no sé qué te decía… ¡ah sí! Que Laia, ha decido repartir ya parte de su herencia y le ha regalado a Anna sus Princesas Disney y alguna Barbie de dudosa reputación. Laia ya está en otras cosas y eso le parece infantil, no hay mejor sucesora para algo así que mi hija, que con un bolso y unos tacones es más feliz que un pitufo hasta las cejas de zarzaparrilla.
Para Anna las princesas son para meterlas en la bañera y la verdad es que Jasmine, con el pelo enmarañado, el moño encrespado y la raya del ojo tan marcada es más Amy Winehouse que una princesa, eso sí, casi te diría que la veo más molona.
Por lo demás, todo igual. Aunque para que no se diga que todo son prisas, el jueves pasado tuve reunión de Club de lectura y salí casi flotando. Habíamos leído La nieta del Sr. Linh, de Philippe Claudel. Si no lo has leído ya, debes hacerlo lo antes posible. Este libro llega al alma; utiliza las metáforas y mide cada palabra con tanto amor y con tanta precisión, que deja sin respiración a menudo. ¡Fíjate! Es una novela corta, se lee en una o dos tardes y sin embargo te produce en ese tiempo y posteriormente, más sensaciones que algunos libros que ni con mil páginas han logrado contar una historia tan grande. Tú léelo y así luego podremos hablar de él.
Pienso en ti y en muchas de las cosas de las que hablamos. Pienso en cómo cambia la vida en poco tiempo, o eso parece, el tiempo siempre es difícil de medir. Hace nada estábamos tu y yo sobre un escenario haciendo reír a la gente y de repente mi hijo tiene 8 años y tengo una niña de 3 que se ruboriza cuando me habla de un tal Diego de su clase y sonríe cada vez que pronuncia su nombre.
Toni me dice que yo estoy igual, pero estoy recopilando fotos para hacer un álbum y sé que eso es mentira… aunque te diría que creo que estoy mejor.
En fin, pronto te comentaré mis planes para una nueva salida con vosotros. Tú déjame que encuentre el sitio y verás que bien.
Besitos de melocotón de Calanda.
Esteruqui

miércoles, 24 de octubre de 2012

TIERRA DE TAMBORES

Mí adorada perlita devuelva mi adorada perlita,
Gracias por el regalo de este último fin de semana; realmente ha sido fantástico y me ha venido como tú: de perla, perlita, así que no me hagas mucho caso si en el relato hago en algún momento guasa; ya me conoces.
Nos viniste a recoger el viernes a Sitges (después de alguna que otra llamada diciendo que te habías perdido, que estabas en una montaña que subía pero que se veía el mar; nada tranquilizador al principio; ¿dónde coño está ésta?; mar, montaña, joder, estamos en Cataluña. Mientras te esperábamos, para relajarme me puse a limpiar la terraza del fango asqueroso que había llovido la noche anterior y me puse de los nervios; (era como si hubiera vomitado todo el orbe celestial). Charlando y cantando llegamos a Gandesa en donde cenamos algo típico marroquí; lo normal. De ahí a Mazaleón en donde tu vecino y medio familia, Pablo, te había dejado su casa de pueblo de cuatro plantas y colchones para ir todo P 5 de colonias y no tocar suelo. A nosotros nos reservaste la mejor cama, en la que había fallecido no sé quién pero eso no importa porque en todas las camas con pedigrí se ha muerto alguien y no te incordia ningún alma en pena porque antes la gente se moría a gusto y con todo atado y bien atado, que es como se tiene que morir la gente de bien.   
No había televisión, que distrae un montón. En nuestro caso sí que había tele, que la trajiste con el Dvd  pero para entretener a los niños, aunque para bien de ellos no le hicieron mucho caso. Oriol prefirió jugar a pelear sin sentido a base de puñetazos y mordiscos, que ya es la edad. Yo también he tenido veinte años. Anna, más tímida, se escondía detrás de las cortinas y en aquella casa de pueblo, ella tan rubita, tan guapa, daba un poco de yuyu pero no se le giraba la cara 360 grados y con un cuaderno para pintar, preferiblemente el de su hermano al suyo, ya estaba contenta.
El sábado conocimos Alcañiz y hablamos de proyectos y sueños, la gruta de Cristal, en Los Molinos, con aquel guía que recitaba todo como quien recita la lista de los reyes Godos, ninguna mácula ningún error, pero que poca gracia. Hasta los "precioso", "maravilloso" que le salían de la boca daban penita de puro triste y me dio por pensar que llevaba quizás demasiados años explicando cuatro o cinco veces al día que un conglomerado de estalactitas se parece a la Sagrada Familia al revés o que al fondo se ve claramente una roca en forma de mesa con su tapete y sus bordados. Atravesamos el túnel del tiempo para buscar dinosaurios en Castellote pero la crisis se los ha llevado a emigrar a otros lares. En Calanda me pareció oír el eco de los tambores que repican todo un día con su noche sin parar en Semana Santa. No era el eco de un recuerdo sino una orquesta callejera que animaba la tarde. De regreso en el coche jugamos a decir gente famosa que había tenido una accidentada forma de morir explicando cómo había sucedido ésta: James Dean, Isadora Duncan, Jimmy Hendrix, Mari Trini,...
Comimos pinchos, tortilla, coca riquísima de escalibada y nos olvidamos el pastel ruso en la nevera no sin antes comentar que era una pena que no hubiera postre que te dejara un poso dulce en la boca.
Jugamos al parchís hasta desfallecer y nos acostamos, no sin antes achicar H2O de uno de los colchones que se empeñaba en ser de agua.
El domingo, tan pronto salía el sol como llovía en un atípico día tropical. Conocimos a fondo Mazaleón. Anna gritaba: "¡Abuelo!" al primer anciano que se le ponía a tiro. "¿Otro viejo?" "Sí". Subimos a la ermita de San Cristóbal en donde hay un despoblado (nunca mejor dicho) ibérico. Allí hay un museo que bien merece la pena no visitar y que no sé bien que hace allí. Quizás fuera excesivo el quejumbroso "Que ascoo" de Oriol pero los niños de 8 años tienen esas cosas. Dije antes que tenía ocho años, ¿no? Compramos los famosísimos melocotones de Calanda en una cooperativa y el trabajador que nos hizo las veces de vendedor, pitillo de ducados en la boca (y en nuestra cara), nos acabo confesando que los melocotones de alto standing no tienen sabor ni nada, que los mejores son los que están llenos de taras, golpes, y demás, que por otro lado eran los que nos llevábamos nosotros. Nos dio mucha pena cuando contó que algún año el agricultor ponga 10.000 euros de su bolsillo y que se acabe llevando 7.000, un poner. 
Preparamos arroz con kétchup y salchichas para los niños mientras tu hacías amistad con el vecino y le enseñabas la casa y su mujer gritaba "Juan Carlos, la comida, ¿quién es esa?" y por un momento la vi a ella de Zaldívar y a ti,... imagina.
De regreso cantamos canciones de Mari Trini que efectivamente no murió en un accidente de coche y un doble arcoíris nos acompañaba como a Dorothy por el caminito dorado de Oz. ¡¡ Me pido espantapájaros!!
Gracias de nuevo, cosica.
Johnny