viernes, 7 de diciembre de 2012

El noviembre de la marmota. Un parte médico sin subordinadas.



Llevo tiempo nervioso en el trabajo. Hace años tuve un ataque de pánico. Iba a 120 ms/hora por la autopista. Demasiadas horas solo en una oficina. Mucho curro. Mucho estrés. En noviembre volvió la sensación de ahogo. Ahora tenía un dolor intangible por toda la tráquea. Los nervios me oprimían el corazón. Aguanté unos días. Empecé a atormentarme psicológicamente. Me cuestionaba todo. ¿Seguía en el banco? ¿Mi relación con David iba bien? ¿Estaba entrando en una depresión? ¿Podría abarcar nuevos proyectos? Toqué fondo en el Teatro Goya. La obra se titulaba "El nom". Un padre propone un nombre para su hijo nonato. Se arma la gorda. Paranoia al salir. ¿Iba a sufrir un desmayo? Debilidad. Hambre quizás. Una tarde de jueves vi atardecer. Repasaba todo mentalmente con gran paz de ánimo. De repente lo vi todo claro. ¡Mi dolor era físico! El estrés etc. no era la causa. El viernes fui a Urgencias. Una enfermera me hizo un electrocardiograma. Siempre tengo una sensación extraña. ¿No se hacen el chumino un lio con tanto cable? ¿Saldría chamuscado? Sudado. Electricidad. Blanco y en tetra break. No pasó nada. Al final no era... la leche. Yo estaba bien. El médico me auscultó. Yo notaba una respiración forzada. ¿Bronquios tal vez? Él no vio nada extraño. Me recetó un jarabe para las cándidas. Salí del CAP conmocionado. Sólo conozco una Cándida. Asistenta. Le escribieron unas memorias. Miré en google. Acidez. Opresión.... los síntomas coincidían. La cándida es un hongo. Ayuda a digerir. Todos tenemos. Con las defensas bajas aumenta su número. Las bacterias buenas están por otras causas. No hay control. Crece. Crece por encima de sus posibilidades. Puta crisis disfuncional. Leí mucho. A las mujeres les afecta al chochi. Pica con fragor. El kéfir aporta muchos nutrientes para las bacterias buenas. El yogur ayuda.  Es mucho más fácil encontrar yogur. En Bagá una señora cerró la tienda. "Voy a casa de mi madre". Trajo un cultivo de semen guardado en un bote de mermelada. "Kéfir". Fermentado en leche. A las doce horas es laxante. A las 24 horas estriñe. Días en Barcelona. Días en Sitges. A veces lo bebía después de dos días. Una pasta densa. Una amargura. Un estrés. Lácteos por doquier. No me curaba. La leche con café refluía a lo largo de toda la mañana. ¿Intolerancia a la lactosa? A día de hoy no lo sé. Harto de jarabe inútil. Probé un anti ácido. Calmaba. Volví al CAP. Mi doctora de cabecera me recetó omeoprazol 6 semanas. No fue bien. Seguí con los antiácidos. Quien me lo iba a decir. Toda la juventud buscando ácidos. Mi uróloga opinó. Aquí todo el mundo opina. "Debes de seguir un mes. Dos al día". Mejoro un poco. El día a día en la oficina me mata de nuevo...
Llevo tiempo nervioso en el trabajo. Hace años tuve un ataque de pánico. Iba a 120 Km/hora por la autopista. Demasiadas horas solo en una oficina...

Siempre me quedará el follar. Un buen filete me sienta bien. Reírse es maravilloso. Bailar. ¡Esteruqui! Tu no pares de bailar (ahora sí que ya puedo utilizar las subordinadas). "No pares de bailar", calavera mía.



Besito, cándido, besito.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Uno de los más bonitos, por no decir el más bonito.

Mi delicioso pastel ruso que se puede congelar y descongelar tantas veces como quieras y consumirlo sin miedo,

Poco tengo que añadir a tu resumen de nuestro finde especial en los alrededores del Matarraña, tal vez recordarte que la banda sonora de ese viaje es inevitablemente Telefóname, esa canción de Ossifar que nos hiciste descubrir. Ese grupo de tu Mallorca querida y del que ya somos más fans que de las Quelitas y el Lacao; mis hijos y yo la tarareamos todo el rato y nos parece lo más.

Después de ese paréntesis la rutina volvió tan brutal como siempre con su realidad obtusa, que poco tiene que ver con una lluvia que no permite ver con comodidad Alcañiz, pero te permite disfrutar sin salir del coche, la versión barata del bus turístico, rutina mala ¡mala!
Todo se acaba y lo bueno siempre es lo primero en desaparecer. Nos queda el ir a trabajar, el colegio, las meriendas, los entrenos de balonmano, el curso de natación, la compra, que no se me olvide que Oriol necesita calcetines, la hora en el endocrino acordada desde hace un mes, la visita al dermatólogo… lo normal del día a día.
Mi sobrina Laia (la hija de la Cuñadísima, esa que se quedó con los nenes para que Toni pudiera venir a tu fiesta a que el primo de David le tire los trastos mientras yo me sentía mimada y atendida, por Ramón, Javi y Josep) el paréntesis es tan largo que ya no sé qué te decía… ¡ah sí! Que Laia, ha decido repartir ya parte de su herencia y le ha regalado a Anna sus Princesas Disney y alguna Barbie de dudosa reputación. Laia ya está en otras cosas y eso le parece infantil, no hay mejor sucesora para algo así que mi hija, que con un bolso y unos tacones es más feliz que un pitufo hasta las cejas de zarzaparrilla.
Para Anna las princesas son para meterlas en la bañera y la verdad es que Jasmine, con el pelo enmarañado, el moño encrespado y la raya del ojo tan marcada es más Amy Winehouse que una princesa, eso sí, casi te diría que la veo más molona.
Por lo demás, todo igual. Aunque para que no se diga que todo son prisas, el jueves pasado tuve reunión de Club de lectura y salí casi flotando. Habíamos leído La nieta del Sr. Linh, de Philippe Claudel. Si no lo has leído ya, debes hacerlo lo antes posible. Este libro llega al alma; utiliza las metáforas y mide cada palabra con tanto amor y con tanta precisión, que deja sin respiración a menudo. ¡Fíjate! Es una novela corta, se lee en una o dos tardes y sin embargo te produce en ese tiempo y posteriormente, más sensaciones que algunos libros que ni con mil páginas han logrado contar una historia tan grande. Tú léelo y así luego podremos hablar de él.
Pienso en ti y en muchas de las cosas de las que hablamos. Pienso en cómo cambia la vida en poco tiempo, o eso parece, el tiempo siempre es difícil de medir. Hace nada estábamos tu y yo sobre un escenario haciendo reír a la gente y de repente mi hijo tiene 8 años y tengo una niña de 3 que se ruboriza cuando me habla de un tal Diego de su clase y sonríe cada vez que pronuncia su nombre.
Toni me dice que yo estoy igual, pero estoy recopilando fotos para hacer un álbum y sé que eso es mentira… aunque te diría que creo que estoy mejor.
En fin, pronto te comentaré mis planes para una nueva salida con vosotros. Tú déjame que encuentre el sitio y verás que bien.
Besitos de melocotón de Calanda.
Esteruqui

miércoles, 24 de octubre de 2012

TIERRA DE TAMBORES

Mí adorada perlita devuelva mi adorada perlita,
Gracias por el regalo de este último fin de semana; realmente ha sido fantástico y me ha venido como tú: de perla, perlita, así que no me hagas mucho caso si en el relato hago en algún momento guasa; ya me conoces.
Nos viniste a recoger el viernes a Sitges (después de alguna que otra llamada diciendo que te habías perdido, que estabas en una montaña que subía pero que se veía el mar; nada tranquilizador al principio; ¿dónde coño está ésta?; mar, montaña, joder, estamos en Cataluña. Mientras te esperábamos, para relajarme me puse a limpiar la terraza del fango asqueroso que había llovido la noche anterior y me puse de los nervios; (era como si hubiera vomitado todo el orbe celestial). Charlando y cantando llegamos a Gandesa en donde cenamos algo típico marroquí; lo normal. De ahí a Mazaleón en donde tu vecino y medio familia, Pablo, te había dejado su casa de pueblo de cuatro plantas y colchones para ir todo P 5 de colonias y no tocar suelo. A nosotros nos reservaste la mejor cama, en la que había fallecido no sé quién pero eso no importa porque en todas las camas con pedigrí se ha muerto alguien y no te incordia ningún alma en pena porque antes la gente se moría a gusto y con todo atado y bien atado, que es como se tiene que morir la gente de bien.   
No había televisión, que distrae un montón. En nuestro caso sí que había tele, que la trajiste con el Dvd  pero para entretener a los niños, aunque para bien de ellos no le hicieron mucho caso. Oriol prefirió jugar a pelear sin sentido a base de puñetazos y mordiscos, que ya es la edad. Yo también he tenido veinte años. Anna, más tímida, se escondía detrás de las cortinas y en aquella casa de pueblo, ella tan rubita, tan guapa, daba un poco de yuyu pero no se le giraba la cara 360 grados y con un cuaderno para pintar, preferiblemente el de su hermano al suyo, ya estaba contenta.
El sábado conocimos Alcañiz y hablamos de proyectos y sueños, la gruta de Cristal, en Los Molinos, con aquel guía que recitaba todo como quien recita la lista de los reyes Godos, ninguna mácula ningún error, pero que poca gracia. Hasta los "precioso", "maravilloso" que le salían de la boca daban penita de puro triste y me dio por pensar que llevaba quizás demasiados años explicando cuatro o cinco veces al día que un conglomerado de estalactitas se parece a la Sagrada Familia al revés o que al fondo se ve claramente una roca en forma de mesa con su tapete y sus bordados. Atravesamos el túnel del tiempo para buscar dinosaurios en Castellote pero la crisis se los ha llevado a emigrar a otros lares. En Calanda me pareció oír el eco de los tambores que repican todo un día con su noche sin parar en Semana Santa. No era el eco de un recuerdo sino una orquesta callejera que animaba la tarde. De regreso en el coche jugamos a decir gente famosa que había tenido una accidentada forma de morir explicando cómo había sucedido ésta: James Dean, Isadora Duncan, Jimmy Hendrix, Mari Trini,...
Comimos pinchos, tortilla, coca riquísima de escalibada y nos olvidamos el pastel ruso en la nevera no sin antes comentar que era una pena que no hubiera postre que te dejara un poso dulce en la boca.
Jugamos al parchís hasta desfallecer y nos acostamos, no sin antes achicar H2O de uno de los colchones que se empeñaba en ser de agua.
El domingo, tan pronto salía el sol como llovía en un atípico día tropical. Conocimos a fondo Mazaleón. Anna gritaba: "¡Abuelo!" al primer anciano que se le ponía a tiro. "¿Otro viejo?" "Sí". Subimos a la ermita de San Cristóbal en donde hay un despoblado (nunca mejor dicho) ibérico. Allí hay un museo que bien merece la pena no visitar y que no sé bien que hace allí. Quizás fuera excesivo el quejumbroso "Que ascoo" de Oriol pero los niños de 8 años tienen esas cosas. Dije antes que tenía ocho años, ¿no? Compramos los famosísimos melocotones de Calanda en una cooperativa y el trabajador que nos hizo las veces de vendedor, pitillo de ducados en la boca (y en nuestra cara), nos acabo confesando que los melocotones de alto standing no tienen sabor ni nada, que los mejores son los que están llenos de taras, golpes, y demás, que por otro lado eran los que nos llevábamos nosotros. Nos dio mucha pena cuando contó que algún año el agricultor ponga 10.000 euros de su bolsillo y que se acabe llevando 7.000, un poner. 
Preparamos arroz con kétchup y salchichas para los niños mientras tu hacías amistad con el vecino y le enseñabas la casa y su mujer gritaba "Juan Carlos, la comida, ¿quién es esa?" y por un momento la vi a ella de Zaldívar y a ti,... imagina.
De regreso cantamos canciones de Mari Trini que efectivamente no murió en un accidente de coche y un doble arcoíris nos acompañaba como a Dorothy por el caminito dorado de Oz. ¡¡ Me pido espantapájaros!!
Gracias de nuevo, cosica.
Johnny

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vuelta al cole y al trabajo....

Mi queridísimo y apetecible arroz con leche, que dura es la vuelta al cole y el regreso al trabajo post vacaciones…
Hartos como estamos de piscina y playa ya estábamos deseosos del retorno a la rutina y no veíamos el momento de empezar con todo hasta que lo hemos tenido en las narices. Una semana más tarde ya nos satura el no tener tiempo ni de coger aire, a saber:
Nos levantamos pronto y nos vamos Toni y yo a trabajar y los nenes al cole. Regresamos, en este caso sólo los nenes y yo,  empezamos con la rutina de merienda, haz los deberes, vámonos martes y jueves a balonmano, miércoles y viernes a natación, ducha, cena, Bob Esponja, ahí llega Toni y  a dormir…  es de no creerse.
Cuando estábamos a punto de tener un presupuesto familiar cuyo único parque de atracciones accesible era el tren de lavado del coche (con triple espuma, que tiene su repelús,  que te quedas a oscuras en medio de los cepillos rodadores) va Toni y encuentra un trabajo que, si bien ha salvado en mayúsculas la economía, ha mermado de igual forma la calidad de vida familiar, y Toni se está convirtiendo en ese señor que vemos a veces… adaptarse o morir.
A mi padre la semana que viene le operan de cataratas y esta que se sale, hay que ver la fe que tienen los abuelos en una operación ambulatoria. Le han dicho que lo verá todo mucho mejor, como con más luz, será como cambiar la bombilla y pintar de blanco una habitación emponzoñada de humo después de años de fumar habanos, ¿qué ha entendido él? ¿Qué verá mejor? ¿Que ya no necesitará gotas en los ojos todas las noches? No señor, él ha entendido que se sentirá más joven y fuerte y volverá a tener la vitalidad que tenía con cuarenta. Ha entendido que ya no le costará respirar y podrá moverse con total agilidad… porque en su cabeza, cuando te retiran las cataratas de las retinas, se va también el asma, la artrosis, la artritis, el reuma y los 83 años de un plumazo… suerte que al menos es consciente de que no tiene efecto botox, sino, cuando se mire al espejo con su vista nueva se llevará un disgusto grande. A los de la piel grasa nunca nos ha afectado en exceso la arruga (que es bella) pero la flacidez nos ataca sin piedad y descuelga tejidos que es un contento.
En el trabajo he oído a alguien decir que le sabía mal que Esperanza Aguirre se retire y lo decía en serio; en la radio que Santiago Carrillo a muerto…  el mundo es un contraste perpetuo.
Sigo con mi novela, aunque me vuelvo a quedar atascada en algunas situaciones que me aturden y he de meditar.
Tengo ganas de verte, muchísimas. Llevé a mi amigo Eloi a ver un estanque que me gusta mucho y tiene un paseo de unos cuarenta minutos, pero era agosto y estaba más seco que una mojama…  y hoy he sabido que Elvira Lindo tiene una calle en Madrid. He recordado a Paco Rabal, fui al  Teatre Victoria  a verle  en  “Queridos poetas” un espectáculo en el que recitaba a los más grandes al mismo tiempo que contaba anécdotas personales con cada uno de ellos. Habló de León Felipe, del exilio del poeta y el suyo propio, habló de su incultura obligada por su humildad familiar y de su encanto personal que le llevó a ser intimo de intelectuales que generosamente le enseñaron todo lo que un alma que deseaba aprenderlo todo era capaz de admitir. Habló de un profesor al que conoció porque Paco era ayudante de electricista y estuvieron en su casa reparando no sé qué. Días más tarde se presentó de nuevo en esa casa y le explicó educadamente que ni sabía leer, ni tenía dinero para gastar en clases, pero que su integridad le impediría defraudar a aquel que generosamente le enseñase. El profesor vio en sus ojos  el hambre de saber y fue su tutor hasta considerar que el joven Paco Rabal tenía un nivel de educación general  básica más que digna. Y Paco siguió aprendiendo y amando el arte sin cesar. Decía en ese espectáculo que le gustaba aprender más que las mujeres y que nunca ha dejado de amarnos ni a nosotras, ni a los libros. Que en ambos casos se acercaba con humildad y respeto. Su mujer Asunción Balaguer, simplemente asentía, con esa sonrisa y esa serenidad que transmite siempre. ¿Y porque te cuento esto si digo que la calle se llama Elvira Lindo? Pues porque en ese espectáculo Paco decía que cuando le comunicaron que en su Murcia natal le habían puesto una calle lo primero que pensó fue: ¿Tan malo estoy? Poco he de durar si ya me ponen una calle…” y ese recuerdo, me acompaña siempre que veo que una calle tiene el nombre de alguien vivo… no me interpretes mal, le deseo a Elvira Lindo una larga y feliz existencia, pero yo de ella, me haría un chequeo.
Se me antoja que ya mismo se acaba el año y otra vez, nos hemos visto poco.  Hay que fijar una fecha pero ya.
¿Te acuerdas que te comenté que podríamos pasar un finde en Teruel? ¿En la bonita tierra junto al Matarraña? Pues que sepas que ahora, es buena época. Ahí lo dejo.
Un besito,
Esteruqui

domingo, 26 de agosto de 2012

Machu Pichu me mata.

 
Queridita Aji de gallina, rocoto relleno, ceviche de trucha, cuy asado y suspiro a la limeña:
La parte que hemos conocido de Perú es en su inmensa parte un desierto de piedras y residuos plásticos. Decirte otra cosa sería mentirte: kilómetros y kilómetros de un secarral triste, sobrecogedor a una altitud muy respetable. Es la continuación del famoso desierto que en Chile recibe el nombre de Atacama y de cuya existencia es culpable una corriente de aire frío que recibe el nombre de Humboldt. Ésta provoca lluvias dentro del mar a pocas millas de la tierra y ya en la costa un estado perpetuo de sequedad que abarca hasta casi tres cuartas partes del país; en el otro cuarto, Perú se transforma en selva; tierra de contrastes.
En los recorridos en bus hemos pasado por una interminable red de favelas de adobe sin techo, diseminadas en un caos de ocupación salvaje. Sin luz. Sin agua.
Nuestro contacto con la población era principalmente cuando se acercaban para vendernos ponchos, llaveros de llamas, gorritos cuzqueños, alfombras acartonadas... Poco sabemos de cómo realmente se ganaba la vida cada uno, de con qué problemas y con qué alegrías se acostaban. Tanto polvo, en las aceras de tierra, en los soportales de la casa, en las hojas de las escasas plantas, en los chándales, en el asfalto, en los cristales de los coches, en el aire, en mis pulmones siguen vistiendo Perú de un manto gris en mi memoria. ¿Y por qué visitar un país en estas condiciones es tan caro? Quienes están cobrando a los turistas los servicios a precios europeos con costes (principalmente salarios) a precios de país subdesarrollado, están haciendo su agosto. Muchos directores de hotel de Perú presumen que dan el triple de beneficios que los de sus colegas de las mismas cadenas en Argentina, Chile... Nada de esto redunda en pro del país.
Y sin embargo también hay posos de color, de luz, sino sería absurdo viajar hasta lugar tan castigado por el clima y por el hombre:
En Paracas (que significa tormenta de arena) sobrevolamos, después de sufrir una paracas, las líneas de Nazca, mareos aparte, hay dibujos que escapan al entendimiento humano y que sólo se explican desde una cosmovisión abierta y navegamos hasta las islas Ballestas, que fue como entrar en un capítulo del National Geographic. Miles de aves posándose en el agua para pescar junto a nuestra embarcación fue uno de los momentos del viaje.
En Arequipa y Cuzco disfrutamos de su centro histórico, cargado de reminiscencias coloniales. En el cañón del Colca, el más profundo de la Tierra, fotografiamos terrazas de cultivo incas, José Luis me dio en el resort el mejor masaje de mi vida, impartieron una máster class de astrología y vimos cóndores planear al arbitrio de las corrientes.
En el Lago Titi Kaka conocimos a dos tribus: la que habita las islas flotantes de Uros, de habla aimara, quienes solucionan las diferencias insoslayables entre componentes de la comunidad con un serrucho: se disgrega la casa del díscolo y éste se va flotando hasta otra isla; y también los quechua de la isla de Taquile. Allí apenas podíamos subir por la latitud mientras nos adelantaban enanitas vestidas de vivos colores y cargadas con bidones de litros y litros de agua o sacos de alimentos.
Las construcciones incas fueron a más: Sacsawamán, Ollantaytambo y, el sumum, Machu Pichu hasta donde llegas en un tren y después un autobus que trepa por un camino de tierra entre caprichosas montañas exuberantes de vegetación.
Fue toda una suerte que los españoles nunca descubrieran Machu Pichu pues tenían la costumbre de desmontarlo todo para construir iglesias, capillas, catedrales. Aquí viene que ni pintada la frase de Toni "el ser humano tiene un gen que le hace ser arquitecto, pero el gen que le lleva a destruir su entorno es más grande y poderoso". Y el ejemplo, aparte del destrozo de tus niños en la playa, lo sirves tú también en bandeja: "Rojo país, río amarillo, una historia de la revolución cultural china"; sospecho que ese libro traerá ilustraciones muy bonitas del legado con el que arrasó la peor de las revoluciones de la Historia Universal.
¡Ah!el titulo: Machu Pichu me mata, se lo debo a los cambios de temperatura
brutales entre la noche y el día y entre la costa y el altiplano. Volvemos resfriados, con antibióticos, expectorantes y antitusivos, agotados de jornadas maratonianas, pero contentos de lo vivido.
Tu camélido de cuello alto, cola juguetona y piel suave.
Johnny

miércoles, 1 de agosto de 2012

De vocación arquitectos, y de Zola a Purita Campos

Mi deliciosa mini tostadita de pimiento del piquillo y brandada de bacalao, creo que ya no puedo seguir quejándome de los adjetivos que diriges a mi persona pues temo que lo siguiente, después de  jornalera oronda de pecho grande que sólo almacena años para acumular rencor y guarra directamente, sea que decidas que tampoco se pierde tanto si nos alejamos y se pierda esta bonita relación… tú no me dejes nunca que yo emulando a Camilo Sesto, No dejaré de quererte jamás, jamás, jamás he dejado de ser tuyo, lo digo con orgullo, tuyo y nada más….
Dicho esto, te comento que si bien mis excursiones siguen a mil quilómetros de las tuyas, ahí están y así te las cuento.
Estaba leyendo a Zola en el Iphone (sí, amor, tienes razón he de dejar de hacer eso si no quiero quedarme ciega… tal vez algún amigo arrepentido por haberme vilipendiado quiera regalarme un lector de Ebooks de un tamaño más adecuado, ahí lo dejo)…  en fin, que dejé la lectura a un lado para dedicar la tarde a diversión playera y familiar. Todo iba bien y como siempre, sin saber cómo, acabamos haciendo castillitos. Hay una especie de magnetismo entre la pala, el cubo y un niño; es ponerse manos a la obra y que los niños de la zona se acerquen poco a poco. En menos de diez minutos, teníamos una guardería alrededor, entonces Toni y yo decidimos sentarnos  junto a ellos y limitarnos a observar.  Fue entonces cuando le comenté que el ser humano tiene un gen que le lleva a desear  e imaginar maravillosas construcciones, de manera natural, en la playa, con algo tan básico como la arena y el agua, creemos castillos magníficos, estatuas dignas de un escultor y un excelente hoyo al lado del que brota agua… ¡si! El momento en que empieza a salir agua es como si uno encuentra oro, o petróleo. Es el triunfo de la tenacidad humana… me da en ese momento por reflexionar por lo grandioso del ser, de esa belleza innata que tiene el conseguir un objetivo… y en medio de mi reflexión, los niños empiezan alegremente a pisotear y bombardear la construcción hasta dejarla reducida a un montón de arena… y ahí entra Toni y su realidad y me dice: “si, el ser humano tiene un gen que le hace ser arquitecto, pero el gen que le lleva a destruir su entorno es más grande y poderoso”. Sonríe, aunque noto un cierto malestar en su cara y comprendo que hago bien en darme a la bebida con facilidad pues las verdades como puños que me suelta Toni en toda la cara me harían caer en depresión si no fuera por el Martini y el tinto de verano que me meto entre pecho y espalda cuando cenamos en la terracita de casa.
Este fin de semana hemos estado de Fiesta Mayor y Olalla, ha sido mi invitada. Hemos visto un sinfín de espectáculos infantiles en plazas y calles, hemos bailado canciones absurdas  hemos gritado ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! a una marioneta que  nos preguntaba si queríamos escuchar un cuento y lo que es peor, hemos saltado en el hinchable de Bob Esponja… bueno eso en realidad me gusto mucho.
La biblioteca cierra en agosto así que, nos hemos llevado un arsenal de libros para no aburrirnos. La mayoría acaban en “niños” Egipto para niños, La prehistoria para niños, La gran enciclopedia de los dinosaurios para niños….  Y uno de Ange Zhang, “Rojo país, Río amarillo, Una historia de la revolución cultural china”, ese es para mí. Es un libro lleno de ilustraciones muy bonitas, eso debe ser porque el autor es ilustrador y dibujante de películas de animación, digo yo, vamos…
Y hablando de ilustraciones, hoy mi amiga Hyun, seguidora como yo de Esther y su mundo en la infancia, me ha traído Esther y su mundo, treinta años después, el libro que cualquier fan de Purita Campos estaba esperando. Me ha prestado los tres primeros tomos, ansiamos que consiga el cuarto.
Y nada, entre playa, piscina, libros y alguna salida sorpresa, pasaremos el verano.
Besitos amor, te quiere, tu bolita de pueblo  que mira al cielo y busca en las estrellas lo esencial, que es invisible…. Mon petit prince…
Esteruqui

jueves, 19 de julio de 2012

Caravana de palomos o Vacaciones en el mar por un día.

Querida sardinita saltando rio arriba para poner las huevas que perpetuaran la especie (¿o era un salmonete el que se complicaba la vida tantísimo?):
¡ Por fin llegó el día, ayer, en que hicimos la excursión a pie de Tossa de Mar a Cala sa Boadella en Lloret!
Casi morimos de éxito porque vinieron 46 personas y en el autobús sólo cabían 44. Por suerte vino un bus más grande (que no habíamos pagado) y recogimos a éstos y a puntito estuvimos de meter a una stripper del Bagdad y dos actores secundarios del teatre Apolo (no podía quedar en otro sitio un farandulero nato como yo).
En el bus micrófono en mano hice hincapié en que el grupo fuera compacto para no perdernos y recordamos a Tossa de Mar por sus películas: " Pandora y el holandés errante" (gracias a Josep supimos unos, redescubrieron otros, todo el culebrón de Ava Gadner enrollada con Mario Cabré y Frank Sinatra rebotado (era el marido cornudo) cogiendo un avión desde New York y regalando a la diva un pedrusco de noseabe quilates que la devolvió al redil del santo sacramento. Yo por mi parte hablé del tirón que supuso también para Tossa la película musical "Préstemela esta noche" de Manolo Escobar y Perla Faith. Con los segundarios inolvidables: Mary santpere, José Sazatornil y Marilyn Pupo (te juro que el elenco es -entre otros- el que te acabo de escribir). De Lloret no comentamos al final que el año pasado por estas fechas se produjo la macro pelea con más de cuatrocientas personas, que los delitos en el 2011 se cifraron en 1600 (mejorando: en 2010 fueron doscientos más) y que una ordenanza muy original prohíbe pasear a más de 20 personas juntas para evitar los Disco-Tours (con guía incluido, que se van de pub en pub a las horas justas para pillar todos los happy hours).
Pasaré de puntillas por el episodio dadaísta de olvidarme de la ruta nada más salir de Tossa (¿dije "salir"?) y dar marchas atrás en callejones cerrados con llamadas al móvil de Josep (que iría el último todo el viaje para evitar que algún tonto se perdiera) preguntándome donde coño estaba. Los gritos de "Johnny dimisión" ganaban adeptos a medida que trataba de enmendar mi error con una nueva pifia.
Una vez reunido de nuevo el grupo una chica que se llama como tú, Ester, dijo que ni loca cogía la variante absurda (es que empezaba con un barranquillo por el que te tenías que lanzar en plan Los Goonies) y que se iba ella sola por el GR92 de toda la vida donde cabía un 4 x 4 y del que cabía esperar pocas sorpresas.
Mérito brutal el de un chico, David, invidente, que confió en mí (me responsabilice de llevarlo a buen puerto) por todas aquellas subidas y bajadas (hasta siete torrentes secos) entre barrancos y una vegetación frondosa.
Por todo ello, barrancos junto al mar y vegetación frondosa esta primera parte es para mí (y creo que para todos/toda (Concha, la única chica), la más alucinante.
En la playa de Llorell (que no Lloret) nos subimos a una balsa fantasma en una playa fantasma junto a un chiringuito fantasma (cerrado) que es la famosa cala de Porto Pi donde hooligans de diecimuchos y veintipocos años se dedican a beber sangría, a lanzarse sobre lonas mojadas para ver quien llega más lejos, a subirse al churro acuático y a mojar el suyo propio entre los matorrales y cavidades que les brinda la naturaleza. Brindar, ho, ho, hooo.
A partir de ahí, el asfalto y el cemento se apoderaron del paisaje durante más de una hora. Entristecía pensar que todas esas urbanizaciones plagadas de chalets de todos los tamaños, épocas, estilos y gustos (a la par el bueno y el malo) antes habían sido como lo que dejábamos atrás.
En la playa de Cañellas nos unimos a Ester, que había llegado tres horas antes y que insistía en que había estado muy bien sin nadie; extraña forma de hacer amigos. Después se puso en cabeza (fresca que estaba ella) y la excursión siguió viento en popa. En realidad empezó a ir todo bien desde el momento en que dejé de ir yo el primero.
La última parte, dejadas atrás las urbanizaciones, hasta Lloret es una gozada siempre en un caminito creado por el hombre en mitad de acantilados junto al mar.
En Lloret, foto de grupo, y media hora libre para que quien quisiera darse un baño o ir de compras o ver la iglesia modernista o beberse una margarita (como yo), etc, lo hiciera según su antojo y limitaciones. Las mías en que habiendo perdido al grupo sereno, no era nada recomendable que lo guiará borracho.
La traca final de la excursión fue pasar (¡¡el camino de Ronda sólo deja esa opción¡¡ ¡¡increíble!!) por en medio de un restaurante con tan absurda suerte de que en ese momento en su terraza tenía lugar el ágape de una boda. Una mesa de comensales me miraban a mi (que iba el primero y crecido con mi margarita) y me decían que ni se nos pasara por la cabeza pasar por entre las mesas y otra, contentos ellos, de que sí, que sí.
Y sí, pasamos. Y más crecido si cabe con los aplausos de todos los invitados/as grité "¡ Viva los novios!" y hubo un clamor de "Viva", que es lo que tiene invitar a unas cien personas y que otras cuarenta y seis (sucias, vestidas de triscar montañas),a las que no has invitado, también griten. Hubo levantamiento de servilletas, un "¡¡Que se beseeeen"! (creo que fue mi amigo Ramón) y un jolgorio general que, no nos engañemos, ha hundido de por vida el recuerdo de aquel día a los recién casados (a la espera del cotilleo suculento de que algún soltero se enrollara con una casada y los pillasen in fraganti en los baños a última hora); y digo hundido porque aunque la familia y los amigos te dicen (a ti, novia o novio) que la anécdota fue muy divertida, entre ellos -no lo dudes- recordaran lo cutre que es celebrar tu festejo en una terraza por la que pasan los rebaños (humanos, pero rebaños al fin y al cabo). Y es que la gente es muy mala. Tú, por ejemplo, me reprochas que te llamé jornalera oronda de pecho grande y vieja (a la que añadiría "rencorosa" con una virtud: de gran memoria, que Dios te la conserve, Patricia) y es que hay que ser muy mala para ir añadiendo en cada e mail pequeños comentarios al vuelo de los que no haría caso un alma pura. (No añadas ahora que te he llamado guarra, ¡Por Dios!).
La excursión terminó (tenía que cambiar de tema, buf) en una cala bellísima donde quien quiso se baño en pelotas y comparó tamaños de penes y quien quiso se bañó en textil sin tener que pasar por bochorno alguno al salir del agua fríiiiiia. Pena por todo lo que se ha construido alrededor de ese mini-paraíso de la costa Brava.
El bus nos esperaba en los Jardines de Santa Clotilde (que nadie quiso visitar) y de regreso hicimos una rifa de boletas de la Cruz Roja con el dinero que había sobrado después de cubrir gastos. El 19 es el sorteo y el premio: Tres millones de euros, que te hacen un apaño.
Cuídate la vista, cuquita, no me leas a Zola en el i phone, que yo (muy que te pese) te quiero bien. Te quiero muchito. En el fondo, en el fondo, los sabes.
Johnny